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martes, 16 de noviembre de 2010

Capitulo 8: Falling in love for the Last Time








Falling in love for the last time 
(outtake)

Capitulo 8: So far, So Close
(Agosto 2010)
 


KRIS - POV

(Montreal - 17 Agosto 2010)


Llegamos en una camioneta negra al Aeropuerto "Pierre Elliott". Hubiera preferido no mirar por la ventana y ver el desagradable espectáculo, pero tuve que hacerlo… hace una hora habíamos dejado el Hotel, me despedí de todos cordialmente prometiendo una respuesta para el viaje a Argentina… pero con todo esto que pasó, ya ni sabía si era recomendable o no, llevar a Rob conmigo…

Malditos paparazzis… ¡hasta en eso, se entrometieron en mi vida!

Miré por la luna polarizada, y ahí estaban ellos, no eran demasiados, pero se les notaba que estaban al corriente de todo, no dudo que en Los Angeles nos espere el triple de ellos, todos aglomerados en la puerta de entrada del aeropuerto, conforme me lo dijo Ruth. Ya había superado las circunstancias e imprevistos gracias a Rob la noche anterior, incluso estaba resignándome a perder mi casa; pero eso no quería decir que yo estaba de buen humor para soportar o ni siquiera toparme con los fotógrafos…
Suspiré y desvié mi mirada hacia mi novio... lo único que me daba fuerzas hoy día.

- ¿Estás segura que quieres ir primera, Kris? – me preguntó acariciándome el mentón, vi en su mirada el reflejo de la incertidumbre que tenía por mi bienestar. ¡Cómo podía ser tan tierno en momentos así!... él me da la fuerza para sobrellevar todo esto, sin duda, un pilar importante en mi vida…
- Sí. Segura, no tengo que temerles… - le dije confiadamente.
- Déjala Rob, de todas maneras no la seguirán, estarán esperando por ti, para sacarte las fotos. Lo mejor sería que no tardes en bajar, para que toda la atención mediática se traslade a ti y la dejen libre a Kristen. – le explicó Ruth pausadamente. El plan ya estaba listo, solo estábamos invirtiendo papeles… es más, no me importaba enfrentarme primera a los fotógrafos, si
mplemente no les haría caso, mantendría mi autocontrol a salvo, y mi mente sumergida en otros recuerdos…
- Está bien, será como tú quieras Kris. –le sonreí de agradecimiento. Nunca me cansaría de tener a este hombre a mi lado, siempre cuidándome y protegiéndome, no podría ser más afortunada.
-Te Amo. – susurré casi imperceptible para el resto, solo para él. Me puse mis lentes oscuros, acomode mi bolsa en el hombro, lista para salir a la pequeña boca del lobo…
- a la cuenta de 3. – musitó Ruth.


Bajé del auto apresurada por el lado derecho. Rob lo tenía que hacer por el lado izquierdo, para que pueda coger mejor su guitarra… Caminé lo más rápido que pude, ni siquiera volteé hacia atrás, pero la bulla y los sonidos de los flash me dijeron que Rob estaba cada vez más cerca de mí… siempre eran las mismas rutinas en los aeropuertos, pero esta vez, para mí era tedioso, porque esos se habían metido con mi vida… y yo estaba consciente de ello.


Ya faltaba poco para la zona de Control, cuando mi maldito pie se deslizó sobre el recién lustrado piso y casi me caigo… pero bueno ¡qué me importa! Apreté más mi mochila y de un rápido salto me puse en pie nuevamente para seguir hasta mi destino: La zona de control y embarque…

"mentalízate Kristen, mentalízate…" me repetía a mí misma. "La noche anterior… la suite, las velas, la cena, el piano, las flores, el vino espumante… la mesa, el jacuzzi… 'si, el jacuzzi… eso fue genial…'…"

Cuando llegué y pude cruzar la puerta, fue como respirar nuevamente, vi que Rob se acercaba con su andar lento y calmado, y su rostro totalmente tranquilo… amaba su seriedad y profesionalismo en circunstancias así… una chica gordita de polo blanco lo venía acosando con la cámara, y él ni se inmutó, menos mal que Fred corrió para detenerla… ¿¡acaso no les bastaba ya con tener sus fotos!...

Bufé.

…"la cena, el jacuzzi…la suite… mentalízate Kris…"

No esperé mucho y me giré para seguir caminando... aun nos quedaba camino por recorrer, y no me podía confiar, estaba segura que habían fotógrafos infiltrados por aquí… es lo lógico, siempre lo hacen…
.

- Kris, ¿estás bien? – sentí su voz cerca a mi oído provocándome escalofríos, sonó preocupada pero sincera. Él ya había caminado más rápido para darme el encuentro, se sacó sus lentes oscuros, y admiré la intensa pero sublime inquietud con la que me miraban sus ojos, le sonreí.

- Sí, casi me caigo, pero ya sabes… es normal, ¿tú? –

- Bien… ven… vamos, ya pasó. – me cogió sutilmente por la cintura y me guió como siempre hacia el frente. Caminamos hasta la zona de Migración de Aduanas, para pasar el control de pasajeros, quizá, habrá sido la hora, pero no había mucha gente, agradecí por eso.

-Buenos días señores, por favor coloquen aquí sus pertenencias. – dijo uno de los pocos chicos que realizaban el control de equipaje tendiéndonos los depósitos de plásticos. Tenía el cabello oscuro, de color azabache y unos ojos azules muy profundos, lo que combinaba muy bien con su piel nívea.

– No se les permite ningún objeto metálico ni punz… – se le apagó la voz de a pocos, cuando levanté la mirada, él estaba atónito mirándome; yo misma cogí el depósito, y saqué con cuidado mi pulsera y mi cadenita, así como mis lentes y mis sortijas colocándolas ahí. Lo volví a mirar y noté que pronunció unas palabras en francés inentendibles para mí. – Perdóneme, lo siento mucho pero… "ce n'est pas possible.. cet un reveil!" – Habló en voz baja, no llegué a comprender nada de lo que me decía... – Ehhh este… - suspiró. – Soy gran admirador suyo. – confesó finalmente, ya me estaba poniendo nerviosa si no hablaba pronto. – No le engaño, es en serio, desde que la vi actuar en "Into the Wild" con Emile Hirschg.


- oh… gracias… - dije sorprendida. – En verdad, ¿te gusta esa película? – le pregunté arrugando la nariz, no muchas veces encuentro personas que me hablen de los proyectos antiguos o anteriores a Twilight… bueno sólo unos cuantos. –

- Sí. La complejidad con el que trabaja el personaje de Tracy, aunque no sea el principal, me sorprendió muchísimo.

- … - le sonreí nuevamente, este chico sí que entendió mi pequeño papel… me sentí halagada por él. Bueno al menos algo agradable pasó después de un nuevo pero arduo día… ¿quién iba a pensar que una película tan chica, me abriría tantas puertas?... primero, Twilight… luego, mi Rob… mi nueva vida…

- Kristen, ¿todo bien? - se acercó Rob con el depósito de plástico. No me había percatado que todas mis cosas, incluida mi mochila ya habían pasado el control. – Creo que es hora de irnos, ya cogí tu bolso, todo está correcto. – me informó mi novio mirando totalmente confundido al chico, noté cómo un pequeño ceño fruncido se estaba formando en su perfecto rostro… creo que estaba celoso.

Mi Rob celoso… ¡me encanta! … el muchacho se estaba metiendo con su película…

- ¡oh! Sr. Pattinson… no lo había visto. – trató de disculparse el chico, se le notaba su seriedad a través de sus palabras.
- Me di cuenta. – no le bajó la mirada. – No hay problema, ¿eso es todo verdad?
- Sí. Déjeme guiarlos al salón VIP. – dijo amablemente. – es por aquí. – señaló hacia el lado izquierdo.
-No es necesario, muchas gracias. – le respondió Rob tratando de ser lo más amable posible… ¡cómo si pudiera ocultar sus celos!... lo conozco tan bien…
– oh…de acuerdo… fue un gusto haberlos encontrado…no todos los días los sueños se vuelven realidad… - me dijo aún nervioso, en verdad, me hizo sentir tan bien… los fans son una gran estímulo para que uno se supere y logre un buen trabajo… sin ellos no seríamos nada… – ¿Me podrá firmar un autógrafo? – le sonreí afirmando con la cabeza, era lo menos que podía hacer. No demoré mucho, y sin más nos despedimos…
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No habíamos ni caminado unos metros, cuando, en medio de la ruta al Salón VIP, nos encontramos con otro muchacho, éste era un poco mayor y más delgado que el anterior, vestía con una polera blanca cuello "v" y llevaba sus lentes negros colgados de ella. En realidad no sé que hacía parado al lado de unos tachos de basura y unos colgadores de ropa con camisas, pero apenas me vio acercarme, noté un brillo singular en sus ojos…


Podía percibir y sentir vívidamente la sonrisa ronca y malhumorada de Rob, estaba más que segura que esto no le pareció ninguna gracia, ya que el muchacho con gran ímpetu y efusividad gritó mi nombre y pronunció más palabras en francés… asumo que Rob entendió todo, porque su cara después de esto era para caricatura… Yo solo agité mi mano en además de saludo, y me reí sutilmente, el moreno me devolvió la sonrisa y escuche un "merci"… lo cual sí entendí… pero… definitivamente pensé que debería tomar clases de este idioma…

-¿Qué fue eso Stew? – me preguntó Rob cruzado de brazos, cuando estábamos ya dentro del Salón VIP. Era una suerte tenerlo solo para nosotros y los chicos…
-¿Qué pasa Hon? No me digas que te pusiste celoso… – le refuté.
-No. – refunfuñó rodando los ojos. Él no podía mentir, no era su naturaleza. – bueno… ¡te estaba coqueteando! ¡Y en mí delante! – exclamó sin dejarme ninguna duda… él estaba celoso… quise reírme, pero mejor no, estaba más que segura que él estaba aguantándose muchas más palabras y comentarios. – Sin decir que le gustaste en esa película.

Lo sabía… el chico se había metido con su película, mi película, mejor dicho, nuestra película… "Into the wild"

-Babe. – me acerqué pausadamente, le acaricié el mentón, mis manos rozaron su ligera barba y sentí como un cosquilleo atravesó mi cuerpo. Tenerlo tan cerca hacía que no piense con claridad, incluso llegué a pensar que hubiera sido mejor si nos hubiéramos quedado en el Hotel hasta la otra semana, pero habían cosas que hacer en LA. – Ellos sólo fueron amables conmigo… no hicieron nada malo, yo sólo respondí como debía… - hice una pausa. – Mis ojos, mis labios y todo lo demás son solo para ti. – susurré en su cuello.

-¿en serio? – él sabía que yo conocía muy bien su juego de seducción, él quería escucharme decir su frase preferida…
-Soy tuya… - le dije poniéndome en puntillas y dándole un beso suave en su mejilla. El sonrió totalmente conforme y me atrajo más hacia él… su aroma seguía brotando de su cuerpo y el calor que emanaba de él, era suficiente para despertar hasta mi última terminación nerviosa, recapitulé la idea de habernos quedado en el hotel…

-No sabes cuánto amo escucharte decir eso…
-Lo sé Rob… yo también… - le dije fundiéndome en su fragancia fresca. Volví a recorrer con la yema de mis dedos su rostro hasta detenerme en su pecho y acariciarlo sobre su polo blanco. – En cuanto lleguemos a LA, sabes lo que tienes que hacer, ¿no?

Afirmó con su cabeza… era mucho más que obvio la misión que tenía en Los Angeles, y yo no podía esperar más…

Bueno sí, teníamos una hora más para pasarla juntos en el Salón VIP sin que nos fastidien, ni agobien… sentirme cobijada y protegida en su pecho, no tenía precio… bien podría vivir en sus brazos por siempre…
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(Los Angeles – Agosto 2010)

El vuelo no estuvo mal, era como todos los anteriores… el único problema fue que manché con café mi blusa beige y tuve que cambiarla por mi franela de cuadros negros; era una suerte que la haya llevado en mi mochila. Quise dormir un poco, pero no podía, la única manera en la que me tranquilicé fue cuando Rob cogió mi mano y la enlazó con la suya. Fueron unos instantes, pero fue exactamente lo que necesitaba, mi dosis de vitamina diaria, mi droga personal… resultó totalmente reconfortante como su mirada en mí.

Seguía yo harta de pensar el por qué de escondernos como si hiciéramos algo malo. Un sentimiento tan puro como el amor, no podría ser visto como malo, ni tachado como absurdo… y mucho menos considerado un negocio fructíferamente económico… NO… eran ideas totalmente idiotas en contra de él…

 

Salimos de la zona de llegada de pasajeros, ni bien bajamos las escaleras mecánicas, ya estaban ellos ahí, jugando impacientemente con su camarita, intentado lograr la mejor toma… era el espectáculo más desatinado y terriblemente paradójico que haya podido ver, fue terrible, los flashes cegaban mis ojos, y los ruidos empañaban mis audición, no quería perder el control, pero mi mente no estaba ganando esta batalla, era insoportable y dolorosamente inaguantable escucharlos decir incoherencias, e insultos… ¡malditos paparazzis! No los aguanté más y descargué parte de mi furia interna con la cámara… me importó un rábano si lo grababan o no…pero no podía soportar ni un minuto más sus comentarios pocos agradables y totalmente hirientes… ¡ellos no tenían ni la menor idea de lo que estábamos pasando…! ¡Idiotas! Se merecían que les haya sacado el dedo del medio…


Si… hoy odiaba a los paparazzis más que cualquier otro día…pero me era inevitable… y tenía un buen motivo para ello…
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Rob se sentó al lado mío, y cuando la camioneta negra, con Steph adentro, empezó a movilizarse pude respirar de nuevo… pero no duró mucho tiempo, nuestro chofer nos informó que carros descapotados nos seguían… ¡pero qué les pasa a estos! ¿¡No son conscientes que pueden no solo matarnos sino matarse a sí mismo!...

Su trabajo debería tener ciertos límites… era una pena que no los tenga, y uno esté expuesta a vivir las consecuencias de su estrecha mente y su falta de ética. Mi novio apretó aún más mi mano dándome a entender que él estaba para mí, quitando más preocupaciones de mi volátil mente… seguro que vio mis expresiones extrañas y mi continuo ceño fruncido en señal de mortificación, pues aún no asimilaba lo que había sucedido minutos antes y ya estábamos dentro de su círculo vicioso otra vez, El único recurso: La policía LA – PD.

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El Hotel quedaba en una zona exclusiva a una hora o más de LAX, era uno de aquellos, totalmente privados y exentos de luz pública. Ya había estado otras veces hospedada aquí por lo que no me llamó la atención, sólo necesitaba en ese instante tomar una larga ducha y ponerme mi pijama. Por lo que subimos a la habitación de inmediato, claro sin antes escuchar todo lo que tenía que decirnos Steph.


-Kristen, he pedido un poco de comida. – Rezongué al escuchar su voz minutos después. – Si señorita, tiene que comer algo, en el avión no quisiste probar nada. – me dijo Rob tocándome la puerta del baño, sé que había demorado un poco, pero precisaba relajarme. – te espero aquí.

Salí con un buzo de dormir color plomo del cuarto de baño, Rob estaba sentado en la pequeña mesa del mini comedor con una bandeja llena de comida… él y sus atenciones… ¡es tan perfecto!

- Mi amor, ven. – me llamó a su lado. – Sé que extrañas nuestra casa… este tampoco era mi plan…– me acurrucó a su regazo, apresándome con sus brazos.
- Si lo sé… No sabes cuánto extraño estar allá… pero, no te preocupes, sólo siento melancolía, tú sabes, aquí no podré cocinar tu plato preferido, ni podremos caminar de la mano por el lago, y menos jugar con Jella. Me siento un poco sofocada. Eso es todo.
- Extrañaré eso, sin duda… - pronunció con nostalgia, seguro le hice evocar ciertos momentos vividos allá. – Pero no te preocupes, me encargaré de conseguir una casa pequeña pero bonita, seguro que te va a encantar, tengo una semana para hacerlo.


Abrí los ojos. ¿Escuché bien? ¿Una semana? ¿Es que acaso el trataba de decirme que no iría conmigo a Argentina?... bueno, debo confesar que durante el viaje en avión, yo también lo había pensado, y Ruth me lo recordó antes de partir, no era recomendable que vayamos los dos juntos, sería un riesgo mucho mayor al de hoy día ya que la noticia habría dado vuelta al mundo, y, lo que menos quería era llamar la atención con esos escándalos… además, Coppola no quería que nada interfiera con las grabaciones ni la tranquilidad con que se venían desarrollando, si viajábamos los dos juntos, sería el doble de expectativa, el doble de aglomeración en las terminales y el doble de atención mediática…. Y sólo serían siete días…

Con todo el dolor de mi corazón, no podíamos vivir nuestra segunda luna de miel en tierras ajenas a las nuestras… pero como dice Rob, somos jóvenes y de seguro habrá mejores oportunidades para nosotros…

Suspiré con resignación. "Otro plan estropeado…"

-Pero Rob, no querrás decir que…
-No digas nada Kris, ya lo pensé, serán sólo 7 días sin ti… podré soportarlo. – apuntó confiadamente sin dejar de sonreírme. Esa sonrisa me tenía borracha de amor.
-No te creo. – expresé más calmada. Él hacía trabajar sus efectos encantadores como magia en mí.
- Verás que sí… además tendré mi mente ocupada en la búsqueda de la casa perfecta para ti, para Jella y para nosotros. – arqueé una ceja. – bueno yo no, lo hará Steph, pero yo escogeré viendo las fotografías y los catálogos. No será difícil revisar los papeles.
- ósea Robert Thomas Pattinson… que… ¿no me extrañarás? – junté los labios en señal de desaprobación. Claro que era un juego, no podría enojarme porque era obvio que nos extrañaríamos a mares.
- Yo no dije eso…
- Pero lo pensabas hacer y decir. Lo noté en tus ojos mentirosos. ¿Verdad flipy? – le dije fingiendo tristeza, ver su cara de pena era un momento Máster Card… aquella mirada me derretía por completo.
- … – demoró en contestar como si pensara la respuesta dos veces, hasta que finalmente se decidió: - ¿quiere jugar señorita Stewart? Le advierto algo: hoy no caeré fácilmente en su juego.
- Sólo tomo deducciones de lo que tus gestos expresan. Nada más. – expliqué encogiéndome de hombros, posando mis dedos en mi cabello tirándolo hacia atrás y parándome de la mesa cabizbaja, me di media vuelta para que crea que conmigo no estaba jugando, claro que ni yo misma me lo creía porque mi cuerpo ya estaba palpitando por sentir el suyo junto a mí, y lo peor, seguro que mis ojos traicioneros me delataron…


No había avanzado ni siquiera unos pasos, cuando sus manos tibias me capturaron por la espalda, rozando mi cintura… que sensación tan placentera el sentir recorrer la sutileza de su toque por toda mi abdomen desnudo. Era la gloria.

- Sabes qué efecto tienes en mí cuando te ves tan vulnerable… – musitó cerca a mi oído, enterrando su cabeza en mi cuello, lo besó con devoción tentándome a no resistirme más y ser víctima de su amor intenso. – Y lo haces sin descaro…

Sus palabras nacieron de sus labios como una melodía pasional, totalmente estimulante. Siguió tentando mi piel por debajo de mi polera posándose en mi cintura y guiando sus caricias hacia mi pecho…

- Señorita Stewart, no está usando sostén, ¿Verdad?
- …No… - susurré sucumbiendo a los espasmos que recorrían como olas casi salvajes por mi anatomía concentrándose en mi centro. El simple contacto de mi piel con la suya tenía un efecto sorprendente, admiraba como mi cuerpo respondía fielmente a él y se estremecía pidiendo más.
- Mucho mejor. – su voz sonó ronca.

Acarició mis pezones con delicadeza sin dejar de besarme el cuello y la espalda, notaba que él quería seguir saboreando mi piel, tocarla a profundidad sin ningún impedimento, así que me ayudó a sacarme la fastidiosa polera cuando levanté los brazos, no podía observarlo, pero sentí cómo sus labios se prendían de mi espalda, y dejaban un camino de besos húmedos en ella.

Siguió bajando sus inquietas manos por mi torso desnudo, hasta posicionarse en el elástico de mi buzo gris, no era necesario mucha maniobra para desprenderse de él, con una rapidez casi imperceptible lo deslizó por mis piernas, solo me percaté de ello cuando sentí el peso de la tela en mis pies, levanté cada uno, y lo aventé a un costado… estaba totalmente desnuda ante él, y yo no podía aguantar más, necesitaba besarlo y probar sus labios suaves, necesitaba acariciarlo y mirarlo a los ojos; Rob se había vuelto tan necesario para mí como el aire que respiraba. Necesario de un modo que sobrepasaba la necesidad física, lo amaba con todo mí ser, y daría mi vida por él…así como él lo haría conmigo.


Me volteé con aprehensión hacia él, y ataque sus labios con los míos con tal fiereza que escuché un gemido salir de su boca, se sentía tan bien saber que soy yo la que provoca todos esos sentimientos y reacciones en él, es realmente provocador… cerré mis ojos, y me dejé llevar por el cosquilleo familiar que recorría mi cuerpo ferozmente, sentí cómo mis pies abandonaban el suelo y se enredaban mis piernas a su cadera por reflejo, mis manos se dirigieron a su cabello y enrede mis dedos en él… ahora era mi turno de querer saborear en su totalidad su piel...


Mi cuerpo descansó encima de la cama, no sin antes retirarle su camiseta blanca, pasé mis manos por su pecho bien formado admirándolo y sintiendo cómo cada vello se le erizaba a mi toque… él se posicionó encima mío e inclinó su cabeza hacia un lado de mi cuello besándolo, succionándolo y mordiéndolo con suavidad hasta la curva de mis hombros. Su boca volvió a buscar la mía fundiéndola en un beso desesperado, urgente, aplacando mis ansias. Gemí cuando sus manos envolvieron mi cuerpo, acercándome a él. No había mejor sensación que unir dos cuerpos desnudos en su plenitud, podía sentir un escalofrío casi como un hielo resbalarse por mi espalda haciendo que me arqueé más hacia él, mostrándole, con mayor convicción, los montes de mi pecho como picos en nevada…


- Eres mía, toda mía. – las palabras surgieron como un gruñido entre sus labios deseosos de continuar su labor.
- Toda tuya. – logré susurrar en el instante en el que él agachó su cabeza hacia mis senos desnudos peñiscándolos con sus dientes y deleitándolos con su lengua. Largué un suspiro de placer que hizo que lo aprese con mis piernas y lo empuje más a mí; podía sentir el latido de mi corazón cada vez más fuerte rezumbar en mis oídos… su voz ronca y la devoción con que me acariciaba me estaba volviendo completamente loca…


Los calzoncillos se le ajustaban como si fuera una segunda piel, pasé mi mano por su elástico e hice todo mi esfuerzo para deslizarlo suavemente por sus piernas. Tenía que eliminar ese pedazo de tela que interfería con su liberación y la mía. Rob se separó unos instantes de mí para completar mi propósito, noté que percibió el estremecimiento de deseo que atravesaba mi cuerpo cuando me observó desnuda ante él, sus ojos se clavaron en mí como dos luceros en el anochecer, brillantes e intensamente sedientos de amor, pasión y admiración.

Con mucha más determinación, volvió hacia mí y acarició mi cuerpo sujetando firmemente mi cadera y pasando sus manos por la curva de mis muslos buscando con ansias acariciar mi centro… sentir sus dedos juguetear con mis rizos y mis labios, fue un detonante para mí y el poco o nada autocontrol que me quedaba.

Siguió regalándome besos por mi cintura, continuó bajando por mi abdomen plano y jugueteó con mi ombligo y mordisqueó mis muslos, luego, con una sutil fiereza, adentró su lengua en la parte más sensible de mi cuerpo, atacándome una sensación de electricidad inmediata que hacía que el movimiento de mis caderas sea más rápido y enardecido, me sentía arder… él me estaba llevando a la locura.


-Rob… - pronuncié con un hilo de voz casi con desesperación, él me estaba torturando a cada beso, cada mordisco, cada caricia con la que profanaba mi piel y mis músculos internos. Dirigió su mirada oscura y sedienta de deseo hacia mis ojos, y sin hablar, entendió muy bien lo que quería, porque sé y sentía que él también lo estaba deseando; Nunca nos cansaríamos de mostrarnos el amor que nos teníamos…


Se adentró en mí lentamente, la sensación de sentirlo tan cerca, tan mío desencadenó una melodía natural e indecorosa que llenaba la habitación, acallamos nuestros gemidos en nuestros labios, besándonos con fervor y cargados de una intensidad mágicamente enardecida. Él era mi hombre, mi vida, mi apoyo y mi refugio, no podría sentirme más dichosa de tenerlo conmigo, y por nada del mundo podría dejarlo…

Él era mío, es mío…

Volvió a recorrerme el estremecimiento con más urgencia que antes, y me apreté contra él buscando mis caderas con las suyas, obligándole a aumentar la presión que ejercía contra mí, perdimos la noción de las cosas, y seguimos moviéndonos al ritmo que pedían nuestros cuerpos, de pronto las oleadas de placer me atravesaron, y sentí como los músculos de Rob y los míos se tensaban hasta alcanzar el éxtasis.

Disfrutamos el momento, saboreando cada segundo sin desprendernos de nuestros cuerpos, sin dejar de acariciarnos, Rob siguió besándome con delicadeza y devoción por mi cuello, mi clavícula, hasta subir a mis mejillas sonrosadas, y mis labios que aclamaban su cercanía. El momento no podía ser más perfecto, mi hombre no podía ser más perfecto de lo que era, y yo estaba embelesada de su piel, su amor, su deseo, y su esencia.

-Te amo Kris… - me dijo mordisqueando el lóbulo de mi oreja. – En donde quieras que estés, mi corazón es tuyo.
- … – le sonreí. – Y yo seré por siempre tuya, recuérdalo siempre…

Asintió con orgullo, él adoraba que yo le repita una y mil veces aquella frase, y yo lo hacía con gusto, demostrando todos los sentimientos que tengo hacia él.

Nuestras respiraciones iban disminuyendo su ritmo, y nuestros corazones volvían a latir de manera armonizaba sin el furor del ultimo exquisito éxtasis. Me acomodé en su pecho y lo acaricié con la yema de los dedos, trazando figuras abstractas y ondeadas en él, su piel era tan suave y mis ganas de él eran tan fuertes, que estaba preparada ya para volverlo a amar…


Pero mis ojos estaban cansados, mis parpados actuaban como enemigos míos tratándome de sumergirme en un sueño… sólo el dulce beso que recibí en mi frente de los labios de Rob, hizo que la paz me inundara y me sienta feliz… cerré los ojos sin detenerme a pensar en cómo me sentiría sin él a mi lado en Argentina…

Lo voy a extrañar muchísimo…
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Despedirme de mi novio no fue tan malo, fue mejor de lo que esperaba, no porque no iba a verlo por mucho tiempo, sino porque me demostró de muchas maneras, circunstancias y hechos lo mucho que me extrañaría… vivimos 4 días fantásticos sumergidos en nuestra burbuja compartiendo cada segundo, y aprovechando cada ocasión para amarnos con frenesí.

Pero cuando llegó el domingo y me despedí de él con un sutil beso en los labios, la sola idea de alejarme creaba punzadas de dolor en mi corazón, pero, tenía que ser fuerte, iban a hacer sólo 7 días, y luego volvería a su lado…
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Dejé el Hotel, y en una camioneta me dirigí al punto de reunión, el avión salía a las 7 de la noche, y no quería llegar retrasada.

- Hola Sam, Hey Garrett. – saludé al entrar a la sala.
- Hey Kristen, ¿lista para vivir noches de soltería desenfrenada en Bariloche? Me han dicho que hay unos Pubs buenísimos. – me comentó Sam, a lo que yo respondí arqueando una ceja y mirándolo con incredulidad.
- Tú, ¿me hablas a mí de soltería? – le refuté.
- Bueno, bueno señorita, solo bromeaba… – rió. – Soy un hombre casado.
- Vamos Kris, ¿no me dirás que te encerrarás en el cuarto de hotel y no saldrás? ¡Estaremos en otro país! Deberíamos aprovecharlo, así como Montreal… – dijo Garrett rodando su brazo por mí espalda, lo miré y a la vez sentí unos ojos que nos miraban.
- … - carraspeó con dureza una voz y entendí de dónde provenía.


Por un momento, pensé que era Rob que nos miraba con cara de querer matar al rubio… visualicé e imaginé las señas de desaprobación que habría hecho al momento de escuchar estos comentarios, sin decir el brazo enlazado en mis hombros… hubiera sido épico… no debería alegrarme por sacar celos a Rob, pero se veía tan lindo con sus mejillas ferozmente sonrosadas, que era capaz de comérmelo ahí mismo…


- No lo sé Garrett. – le susurré lo más bajito posible.

Volteamos a ver y era el Productor, con el Director, estaban en el umbral del arco de la sala, ya listos para partir hacia el aeropuerto de New York y tomar el avión de American Airlines que nos llevaría a Argentina…

- ¿Listos chicos? – nos preguntaron, y salimos todos juntos.
- Vámonos.
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21 Agosto (Buenos Aires, Argentina)

Cuando viaje a Canadá, el recuerdo que me mantenía enlazada en cuerpo y mente a mi novio fue mi pedida de mano... pero para este largo viaje de más de 11 horas, escogería un momento tan intenso como tan memorable., buscaría en el baúl de los recuerdos y encontraría el mejor, el más preciado: la primera vez que Rob me hizo el amor. Aquel día, hace ya más de dos años, fue un día decisivo para mí, me sentía nerviosa por ser la primera vez, pero todos esos nervios y temores fueron aplacados con el deseo que tenía de su cuerpo y controlado bajo las caricias tiernas, llenas de un cariño indescriptible que nos profanábamos, disipando poco a poco todas las dudas e inquietudes.


Cuando Rob se hizo dueño de mi cuerpo bajo aquellas mantas, sentí que ya no estaba sola, a la deriva. No, ya no, estaba en el lugar al que pertenecía, y al cual pertenecería por siempre. Estaba al lado de mi hombre.

Definitivamente… este recuerdo sería el indicado…
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Aterrizamos en Buenos Aires, Argentina a las 10 de la mañana, esta demás decir que Sam como compañero de viaje y asiento era demasiado agotador, hubiera preferido viajar con Tom, pero lamentablemente él no venía con nosotros, según él, tenía planes con una misteriosa chica inglesa, la curiosidad era grande, pero esperaría a un mes, si es posible menos, para que Tom nos llegue con la noticia que tiene novia… Me alegraría mucho por él, se lo merece…


Si él hubiera venido con nosotros, estos días sin Rob podrían ser más llevaderos… eran tan parecido a Rob, sobre todo en la manera que había tomado en serio su papel de hermano y cuñado sobre protector, ya que, en todo Montreal no dejó ni un minuto de vista a Garrett... aún sigo sin entender porque estos dos niños británicos tienen cierto ahínco especial para cuidarme de él...

Bueno en fin, mis escasas horas de sueño fueron reducidas a nada, y mi reloj biológico me estaba pidiendo a gritos descanso, ya que para él, eran las 5 de la mañana en LA. Cubrí mi cara de trasnochada con mis lentes negros...


Corrección, sus lentes negros, aquellos que me traje en secreto junto a su camiseta blanca cuello 'V'...
Amaba coger su ropa... ¿cómo podría evitarlo?
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El transporte de NY a Ezeiza y el aeroparque fue totalmente secreto y tranquilo, como se previó, había muchas personas que no estaban seguras si se realizaría el viaje, incluso no era confirmado para los periodistas, por lo que un grupo casi desconocido tendría que pasar desapercibido ¿no?… bueno eso pensé hasta que varias aeromozas empezaron a moverse sin cautela cerca a nosotros… me habían reconocido… y todos en grupo concedimos gustosos de tomarnos una fotografía con ellas.


La furgoneta que nos transportó tenia incluido a una traductora, que a la vez, creo que era guía turística, porque nos iba contando cada detalle y algunos datos históricos de las casas, edificios, calles, parques y de más sitios por donde pasábamos.

Desvié mi mirada de los chicos hacia la ventana, y lo que vi, me encantó, era increíble ver como los inmensos campos de un verde intenso se enlazaban e integraban paulatinamente conforme avanzábamos hacia la ciudad, las construcciones antiguas y modernas se fundían en una sola, sin importar muchas veces la diferencia de estilos, me dio la impresión que estaba en Europa. Recorrimos varias calles y en cada una de ellas, había 2 o 3 cafeterías con sus mesitas y sombrillas en plena acera, los niños jugaban en los parques y plazas…

-"Plaza Italia" – escuché.

… ¿por qué este nombre me sonaba tan familiar?... ya sé… debe ser por la "Bella Italia" y también por los varios viajes que hice con Rob a Italia, Roma… ¿casualidades de la vida…'? casualidades que quieren atormentarme…


Eso era… si el destino se hubiera confabulado a nuestro favor… estaría con él admirando todo esto, y sosteniendo su mano con la mía… todo era genial, no tenía palabras para describirlo, seguro que a Rob le hubiera encantado… ya que tenía un aire a París, y se sentía un ambiente familiar…


Lo extraño demasiado…

Suspiré.

- … y a su lado izquierdo se encuentra el Planetario "Galileo Galilei" (*). – nos explicó la guía rompiendo mi momento de añoranza al recordar a Rob. – Su construcción duró 4 años, del 1962 al 1966. La primera función se realizó el 13 de junio de 1967 y fue especialmente realizada solo para un grupo selecto y reducido…

"13 de Junio… 13 de mayo… que casualidad… Si Rob estuviera aquí…" – pensé.

- Su cúpula mide 20 metros de diámetro y está recubierta interiormente con chapas de aluminio, que sirve como pantalla. En el centro está ubicado su corazón: el auténtico planetario… – siguió contando la señora señalándolo.


- Increíble. Había escuchado hablar algo de este famoso lugar. – dijo el productor. Yo concordaba con él, en toda mi vida no había visto algo igual.


Planetario

- Sí. Bueno como tenemos tiempo, gracias a nuestro conductor por haber escogido la Av. Sarmiento para traernos acá. – volteo a sonreírle. - ¿qué les parece si damos una vuelta en coche alrededor del parque?

- ¿No nos atrasaremos? – interrogó Garrett haciendo una mueca. Creo que esperaba una respuesta afirmativa.

- Oh no, el Aeroparque está a unas cuantas cuadras.

- Pues vamos, ¿Qué dicen? – nos preguntó el director, una de las cosas que admiraba de él, era que siempre tomaba nuestra opinión en cuenta ya sea para cosas pequeñas o grandes. Era una buenísima cualidad.

- Si claro. – respondieron, yo sólo asentí.

- Perfecto. –
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(Villa La Angostura, 70 km de Bariloche)


Lo primero que hice ayer lunes apenas llegué al Hotel y antes de tirarme en mi cama a dormir, fue llamar a Rob. Prendí el celular y lo puse a cargar, un error mío no haberlo hecho antes, porque cuando prendí el aparato tenia muchísimas llamadas de él… nunca demoraba tanto en avisarle si había llegado bien o no después de un vuelo… en este caso fueron 3 vuelos…

Creo que lo había tenido al borde de la locura, claro que él trataba de disimularlo con su acento inglés despreocupado, pero a mí no me engañaba, estuvo terriblemente preocupado por mí…

¡Lo amé en ese instante!

Con el recuerdo de su rostro y la tranquilidad de haber escuchado su voz, y evitando a toda costa pensamientos tristes, me quedé dormida de inmediato… me sumergí en un sueño tan fantástico como irreal… era imposible que Rob esté a mi lado aquí en Bariloche, ¿no?… pero, al parecer para mi subconsciente, eso no era impedimento para tenerlo entre mis sueños, recordando cada último instante que pasé con él vívidamente… era tan

¡Damm it!

Hubiera sabido como terminaba mi sueño, sino me hubieran llamado en plena madrugada… a pesar que me despertó, me pareció súper tierno que unas chicas me llamen por teléfono solo para decirme que me aman… claro que evitaría dormir sin no antes desconectar la línea telefónica…pero se sintió bien… siempre se siente bien cuando valoran tu trabajo, y haces feliz al resto…
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Como llegue tan cansada ayer, no me pude percatar del hermoso lugar donde estaba, era un Hotel grande y acogedor con una energía increíble, rodeado de un lago inmenso, bosques cubiertos por una ligera nieve y sumergido dentro de un mar de montañas, que transmitían tranquilidad e incitaban a la relajación total.

Era simplemente "hermoso" tal y como lo había visto en las fotos, solo que mucho mejor. Sin duda, hubiera sido el mejor lugar, por no decir perfecto, en el cual Rob y yo hubieras pasado nuestra segunda luna de miel... ahora solo nos quedaba Brasil y esperar que los meses se pasen volando… (*)

- ¿aló? – contesté el teléfono minutos después de recordar mi itinerario pasado. Estaba totalmente sorprendida… aunque no debería hacerlo, tendría que seguir acostumbrándome a la intensidad de mi novio.
- Mi amor, ¿Cómo has amanecido? – escuché por el otro lado de la línea telefónica la voz de Rob. Momentos como éste, es cuando agradezco al "roaming" por existir.
- Rob, ¿Qué haces despierto tan temprano? Ni son las 5 de la mañana allá.
- No podía aguantar ni un minuto más sin hablar contigo Kristen… ¿hice mal? – su voz me mató.
- … - sonreí mordiéndome el labio. – Para nada, no sabes lo feliz que me haces… -presentí como se le formaba una sonrisa en su rostro. – Te iba a llamar más tarde, para no interferir en los cambios de horarios, no quería despertarte.

- ¿Me creerías si te digo que no pude dormir de nuevo? Esto que te vayas lejos Kris me tiene loco…

- Yo también Hon, pero regreso en 6 días… - escuché sólo su silencio de congoja. Lo mejor que pude hacer fue cambiarle de tema. - ¿cómo vas con la casa, encontró Steph algo para los dos?
- Mas o menos, felizmente, ayer me distraje mirando más fichas de casas. – como dije, mi amor no podía mentirme… ¡bendito sea la búsqueda de casas! Sino mi teléfono parecería campanario.
- ¿y qué te parecieron? ¿Escogiste alguna? –
- Bueno, eso será una sorpresa…
-Rob… no me gustan las sorpresas así… dímelo ahora. – insistí.
- Nop.
-Robert… te aprovechas que no estoy ahí para convencerte. – refunfuñé.
- Eso me dijiste ayer… y tienes razón… me hubieras convencido tan fácilmente como lo haces siempre…pero esta vez, tendrás que esperar a ver las fotos. – sonrió maliciosamente, podía sentirlo a través de nuestro grado de conexión. – si no, no sería sorpresa. – puntualizó.


Rob y sus malditas sorpresas… me sale con cada cosa, y yo lo amaba demasiado por eso… ¡me encanta que lo haga! pero a veces andar a la deriva, me estresaba… como aquel día en los premios MTV… ¿de dónde sacó esas palabras de agradecimiento por ser yo la inspiración de la Saga?... eso no debía decirlo, ni siquiera era cierto… según él era una sorpresa, yo lo llamaría: "me estoy delatando, ¿y qué?"


Sonreía al recordarlo… casi lo dejo dormir en el sillón de la sala con Jella…


- Está bien. – respondí con desdén. Yo estaba muy ansiosa por conocer mi nueva casa, y él me estaba haciendo sufrir… – No hay problema babe, cuando llegue, ya verás...
- ¿me está amenazando Sra. Pattinson?
- No. Tómalo como una advertencia. – le dije conteniendo una risa. Lo que al final no pude ocultarlo, hablamos un rato más y tuve, mejor dicho, me obligué a despedirme, se me estaba haciendo tarde y hoy nos darían los itinerarios para el resto de la semana… por mí hubiera seguido pegada al celular hablando con él. Colgué mi blackberry, cogí mi chalina y mis lentes y salí del dormitorio con un gran vacío en mi pecho…

Lo extrañaba.

"Estoy locamente enamorada de Robert… y no podía evitarlo, es más, no quiero evitarlo, ni hoy ni nunca."
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La conversación con Rob sobre la búsqueda de las casas, me dejó, sin darme cuenta, totalmente melancólica. Menos mal, que yo empezaba a grabar mañana miércoles cerca a la frontera con Chile, y pude disfrutar y odiar yo sola mi pena… Salía a caminar por el conjunto de lagos cercanos al Hotel, John fue conmigo acompañándome, y aunque me sentía cohibida con él, supo darme mi espacio… caminé casi sin rumbo hasta llegar a un afluente del lago "Nahuel" era mucho más pequeño a lo que vislumbraba desde mi ventana del cuarto de Hotel, pero igual de hermoso… lo admiré un buen rato…


Era el sitio donde quería estar… ¿por qué? Sencillo, las dimensiones, el color, el ambiente me hicieron recordar a mi pequeña casa de Bel Air y su lago… ¿seguían siendo las coincidencias las que me traían aquellos recuerdos vanos a mi mente?...


Suspiré. No podía volver a desanimarme…

Inhalé y exhalé el aire fresco. Me estaba acostumbrando muchísimo a este lugar…

Me prometo a mí misma, que la próxima vez que venga, será con mi novio… él lo haría completamente de ensueño…
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Las grabaciones de la película se desarrollaron muy bien, el único problema era el frío que hacía, cuando me enteré que estábamos a -8° grados centígrados casi me caigo del asiento… mi rostro estaba prácticamente rojo por andar todo el día expuesta al viento y la brisa helada… y para colmo, tuve otro "deja vu"… es decir, siempre que grabo escenas como Bella Swan… el frío es lo que prevalece en el momento… junto a mi hombre de mármol… ¿no?

Y aquí en Bariloche, sola… hacía un frío atroz… solo que si estuviera Rob a mi lado, - como lo tengo durante las grabaciones- ya estaría envuelta en sus brazos… ¡Dios! ¿Podrían las circunstancias quererme tanto, que cada paso que doy aquí en Argentina, hay algo que me recuerda a mi Rob?
Yo creo que sí… y me hacía feliz.

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Ya andaba de regreso al hotel en la camioneta dorada que dispusieron, cuando me volvieron a contar la historia de unas chicas que viajaron hasta la frontera con Chile, al set de la película solo para verme, mientras yo grababa escenas de carretera en un carro del '50.


- Las fans latinoamericanas suelen ser muy intensas, y cariñosas. Demasiado diría yo. – me explicaron.
- Ah, ok…Entiendo, ¿pero en serio hicieron eso? ¿Cuántas horas esperaron? - quise saber
-No lo sé, pero dijeron que hasta no verte no estarían tranquilas, luego se dieron media vuelta.
-Creo que son las chicas que están ahí… - señaló John minutos más tarde, no eran muchas chicas, todas ellas morenas con sus libros de Crepúsculo en la mano. – Si desea podemos ponernos como una barrera, para que baje tranquila…
- No creo que sea necesario, iré a hablar con ellas… - le respondí arreglando mi casaca azul oscuro, como me iba a negar si las chicas gritaban mi nombre con tal efusividad y se les notaba la felicidad en los ojos…

-"Por favor, solo queremos verla"

-"Queremos saludarla, eso es todo, por favor" – logré distinguir.

Uno de los guardaespaldas de la Productora, ya estaba tratando de alejarlas de una manera tosca, muchas veces no entendían porque eran así con las chicas, se ponían en una actitud tan prepotente y airada que trataban a cualquier persona mal… eso me dio más ganas de acercarme y hablar con ellas. De inmediato bajó Stuart, mi otro guardaespaldas para ayudar a su colega.


- Hola chicas. – les dije cuando llegué a pararme a un metro de distancia de ellas, el grandulón me dio pase, y se puso detrás de mí, claramente escuché cuando se aclaro la garganta y gruñó en señal de reproche.

Las chicas que tenía al frente no sabían que hacer… estaban súper nerviosas y yo también, cuando trataron de calmarse, me preguntaron sobre la Patagonia, si me gustaba el lugar o no, a lo cual respondí que me encantó, me dijeron que pruebe el dulce de leche y el mate, porque quedaría encantada… no entendí muy bien lo que dijeron, pero con las explicaciones que me hicieron, me formé una idea… El Mate ya lo había probado, y no me gustó… ¡amargaba mucho!... pero bueno al menos los chocolates que había probado y los alfajores de La Habana me dejaron tentada a llevarme cajas para mi Rob…


-Sólo hemos viajado hasta aquí para verte. Te lo juro. – contó una de las chicas, cuyo nombre era Marina.
-¿es en serio? ¿No viven por aquí?
-oh no… rogamos a nuestros papas que nos dejen venir, y como hemos podido, averiguamos dónde estabas, y…. ¡Dios! ¡No podíamos irnos sin verte! –


Sonreí. Estaba muy agradecida con ellas… mi español no era el mejor, y ellas hicieron su mejor esfuerzo para hablarme en inglés…

- ¿A nombre de quién firmo sus libros?
- Marina y Melisa.


Las chicas fueron muy amables, totalmente, y respetaron mi decisión de no tomarme fotos… lo cual agradecí… las otras noches fueron parecidas, siempre encontraba chicas y chicos a la salida del Hotel, eran tan sinceras y afectuosas, y además tan pertinaces que no dejaban que ni el viento, el frio, ni la nieve las refrene y se quedaban esperándome por muchas horas… yo no tenía problema en acercarme y firmarle autógrafos, estaba agradecida con ellos, por apoyarme y seguir de cerca mi carrera, y sobre todo, por su cariño tan fuerte hacia mí, claro que sus expresiones eran muy eufóricas, y se les notaba una gran intensidad en lo que hacían… pero era genial. (foto 6,7)


Nunca olvidaría esta visita a Argentina… aprendí muchas cosas, nuevas culturas, nuevas costumbres… conocí gente estupenda y me enamoré del paisaje…
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- Hey babe… ¿cómo estás? – dije a penas ingresaba al Hall del Hotel minutos más tarde de haber estado con otro grupo de fans. Tenía algo urgente que comunicar a mi novio, algo de último minuto.
-Extrañándote… ¿qué más podría ser? – sonreí. Escuchar su voz después de un largo día de filmación no tenía precio.
- Yo también… el lugar está muy lindo, pero contigo hubiera sido mejor…
- Lo sé… aquí también todo es aburrido… y eso que Sam y Tom andan por aquí todo el día…pero no es lo mismo sin ti… - me dijo, podía sentir cada palabra como mía, lo estaba extrañando a horrores, aún más de cuando viajé a Montreal. – Pero, cambiemos de tema… ¿recién terminaste tus escenas? –
- Si, demoré un poquito, porque afuera del hotel habían unas niñas con sus mamás, querían un autógrafo y… - no pude continuar, porque una voz áspera irrumpió mi llamada telefónica.
- Hey Kris… ¿vienes con nosotros al Bar? Iremos al "Tinto Bistró"
- ¿Quién te llama? – preguntó Rob, seguro que no era ajeno al timbre de voz del muchacho de habló.
- … - suspiré antes de decirlo, mientras masajeaba mi frente. – Es Garrett.
- ¿Qué quiere ése contigo? – volvió a preguntar con desdén y un dejo de celos, pero sereno.
- Me está diciendo que iremos a cenar con los de la producción. Es nuestro último día aquí…
- ¿Irás con él? ¿Y Sam? ¿Dónde está Sam? – insistió.
- Amor, ya te dije iremos todos… no sólo con él.
- Kristen… - volvió a llamarme Garrett.


Estúpido, él sabía que estaba hablando con Rob. Lo miré y le levanté la mano en señal de espera. Lo cual mi compañero entendió mal. Muy mal.


– Está bien, alístate, te espero en la Sala del primer piso. – me avisó sonriendo.

Idiota.

- Hey Garrett… dile a Coppola que tardaré unos minutos más, o quizá los vea allá. – le dije hablando lo más claro posible y despreocupadamente, creo que esta vez el chico Hedlund se había sobrepasado un poquito.

Él se alegró y asintió con la cabeza marchándose.

- No debes ponerte celoso de él, Rob… - dije finalmente tratando de interpretar el momento. Menos mal que Rob no estaba aquí, porque con una sola mirada, los tiburones de Australia quedaban cortos al lado de él.
- Si ya lo sé… pero no tienes idea de lo que se siente saber que él esté contigo allá y yo no. Es Horrible. – escuché su respiración agitada, él estaba furioso, y no era para menos. Lo entendía perfectamente. – Creo que tendrás que ir. –
- Ajam… pero Rob, te llamaba para avisarte otra cosa. Aunque quizá no sea el mejor momento.
- Dímelo. No hay problema. – aseguró.
- No mejor después.
- Kristen Jaymes Stewart… dime qué pasa.
- Bueno… - di un suspiro largo. – Rob, mañana cuando aterricemos en New York, no podré ir a Los Angeles. Iremos todos de frente a New Orleans. Sin escalas.
Resopló.
- Un segundo, ¿quieres decir que no vendrás a verme, y te irás con el fideo ese hasta NOLA? – reaccionó con antipatía.
- Podría decirse… - disimulé mi sonrisa. – Iremos todos Hon… fue una disposición de última hora, sabes que los tiempos se manejaran mejor así, está mucho más cerca.
- ¿por qué no podrías ir después? Solo te atrasarías un par de días, ¡no es nada! – tenía que darle la razón, atrasarme un día para mí no era problema, pero mi palabra estaba dicha, y lamentablemente el calendario de grabaciones tuvo que tomar este giro inesperado.

Maldito calendario…

- No puedo mi amor, ya está todo listo, hoy nos lo dijo Coppola, no podemos perder tiempo en ir y venir de otros sitios… es… urgente…
-Kris, ¿te das cuenta lo que me estás diciendo? En NOLA estarás más de 20 días… es prácticamente un mes sin verte… – dejó de hablar. – No de nuevo… – me dijo con voz de súplica.

Cuando viajé a Canadá, dejamos de vernos un mes, por motivos de trabajo de él, al igual que cuando viajó a Budapest, no lo vi por mucho tiempo, después, viaje sola por el mundo… sin él… ¿por qué siempre nos pasa esto?

– Quiero que sea octubre ya… - volvió a decirme suplicante. Si dependiera de mi el tiempo, hace rato lo hubiera arreglado a mi antojo.
- Y yo más… por favor entiéndeme Rob, es sólo una vez más… luego de esto estaremos juntos como antes… - le expliqué tratando de disipar el mal rato, y masajeando mis sienes como si quisiera amasar una torta…
- ¡Shit! ¡Debí ir contigo a ese viaje sin importar lo que digan! Es un mes Kris… un mes. – se repetía para sí como convenciéndose de que era lo correcto. Él podría ir a verme al Set en NOLA pero el precio era muy alto… no podíamos dejar que los paparazzis se entrometan de nuevo en nuestras vidas, y tampoco que interrumpan mi trabajo en la película…


No tenía idea mínima de cómo podía llegar a hacer… menos de cuando lo podría ver, en definitiva, creo que no veré a mi novio en un mes… otro largo mes… y ojala que la espera no se alargue demasiado…

.
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¿Que si en la noche salí con los chicos?... Sí, tuve que hacerlo, el director nos había organizado una pequeña cena de despedida –la cual no podía rechazar – y aprovecharon que había actividades Gourmets y vinícolas por todo Bariloche y Villa La Angostura para llevarnos a degustar los vinos provenientes de una ciudad de Argentina, Mendoza… lo que debo decir, eran deliciosos…

La cena en "Tinto Bistró" (*) estuvo riquísima, la charla fue muy amena y simpática, cada vez que nos reuníamos, casi no hablábamos mucho de la película, tratábamos de relajarnos y ser nosotros mismos. Para mí, era fantástico; el único dulce inconveniente fue que recordé de inmediato, las noches en Montreal en las que Rob me sorprendió con una cena romántica… y claro… recordé la mezcla y sabor exquisito del vino con la acidez de las fresas y el dulce de la crema batida que le convidé… o el vino espumante que me ofreció…

¡Diablos! Las circunstancias y el destino siguen haciendo de las suyas… recordándome a cada paso que doy a mi chico…

Suspiré profundamente.

Necesito volver a mentalizarme positivamente…
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"I miss you so much, I can´t stand it
Seems like my heart is breaking in two
the head says no, but my soul demands it
Everything I do, reminds me of you…
I miss you so much in this house full of shadows
while the rain keeps pouring down my window too
when will the pain recede to the darkness
From whence it has come and I'm feeling so blue…"
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Lo extraño demasiado, no puedo ocultarlo… pero me pone extremadamente mal la noticia que le di horas antes. Le afectó demasiado, particularmente, a mí me afectó muchísimo, o es que, ¿Acaso es pecado extrañar a alguien tanto y desear estar en sus brazos lo más rápido posible? ¿Es una locura querer borrar fronteras y distancias y desear convertirse en ave para volar de inmediato a su hogar? No, para mí no lo era… ambos pensábamos vernos muy pronto… y de nuevo nuestros planes se fueron al tacho…
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"Seems like the spirit is pushing me onwards
I'm able to see, where I tripped and went wrong
I'll just have to guess where my soul will find comfort
And I miss you so much when I'm singing my song…
I miss you so much, I can't stand it
Everything i do… reminds me… of you…"
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Tinto Bistró

Después de un par de horas con los chicos en el Bar ambientado e inspirado en los años '50 o '60 y decorada en un estilo Bistró Francés –lo que trajo a mi mente de inmediato a París, a Rob, y las noches que pasamos ahí.- decidí irme, dejando atrás la música Lounge que estaba sonando en ese momento… al día siguiente tendría que despertarme muy temprano, para terminar de alistar las cosas y recorrer como 75 km en auto hasta Bariloche, y 2 horas más en avión para regresar a Buenos Aires…


¿Habría forma de cambiar el ticket de avión y volar directamente a Los Angeles?...


Si, quizá la había… pero era imposible para mí…


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Continuará…
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Reacciones:

6 comentarios:

  1. Valió la pena la espera...
    Me encantó el capitulo! Espero que sigas escribiendo... Felicitaciones! Eres muy buena escritora!
    Sigue asi!

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  2. aaaa me encanto!...
    porfavor lucia no te demores tanto
    en subir el otro!
    q andes bien!
    besoos!

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  3. Genial, suspire muchas veces,.... pero Genial!!! espero con ansias el proximo =D

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  4. Gracias Chicas por sus comentarios!! =) *-* ..makes me happy *-*

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  5. Hola, hoy fue la primera vez que leí tu historia y esta super, ya quiero leer el siguiente capitulo y por favor me puedes decir donde encontrar los anteriores, gracias.

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  6. hola Natalia! =)
    gracias por tu comentario! *-*! feliz que te haya gustado el cap!
    Aqui te dejo el link directo a la relacion de capitulos de la historia...

    http://belovedhearts-lb.blogspot.com/2010/10/fic-robsten-falling-in-love-for-last.html

    Encontraras desde el capitulo 1..hasta el 9...
    por cierto, estos dias subire la continuacion del cap 9! =)

    Gracias por leer! Besos, Lu.

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