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sábado, 6 de noviembre de 2010

Capítulo 5: Falling in love for the last time



Falling in love for the last time -
(outtake)

Capitulo 5: Just I love you
(montreal - Agosto 2010)
KRIS - POV
Después del apasionado beso que nos dimos en el Tráiler, cogió su camisa gris oscura y se la puso nuevamente tapando su polo de los Beasties Boys ("Get off my dick") lo note ansioso por salir de ahí, creo que después de todo, iba a poner a trabajar su mente, ideando un plan a su estilo. Solo para nosotros dos.

Yo, por mi parte, no pude estar más cautivada ante tanta dulzura y juego de palabras que dijo mi novio en aquellos instantes, así qué, sin más demora, me vestí con un jean azul oscuro, mi polera negra y me calcé mis converse preferidas. Luego, salimos juntos en una de las camionetas negras, rumbo al Hotel.

- Quiero mi postre. - me dijo muy cerca al oído, su aliento golpeó mi cuello erizándome la piel... ¿Cómo me hacia esto? Sorprenderme de esa manera, justamente aquí.

- No. Aquí no. - le dije cortante escondiendo una sonrisa. Era su turno, lo haría sufrir un poco.

- Ya lo sé... - retiró un mechón de mi cabello y me hizo que lo mire fijamente. ¿Por qué cada vez que me miraba y hablaba era de lo más tierno y dulce? El sabía que no me podía resistir a tanta intensidad... Estaba jugando sucio... Y me gustaba...
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¡Demonios!
Verdaderamente soy una masoquista incorregible.
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- Solo te lo recordaba... - concluyó pasando un brazo por mis hombros, tirándome hacia él, acortando la distancia que nos separaba, se sentía tan bien su calor, que me provocaba escalofríos agradables. Me acurruqué a su regazo.

Lo miré nuevamente y sonreímos. Ya faltaba poco para llegar a nuestro destino...

- ... - gruñí, puse mi rostro lo más cerca al suyo y tuve toda su atención. - Aunque... Pensándolo mejor... - me mordí el labio inferior incitándolo.

- Mire señorita, si hace eso de nuevo no respondo de mí. - "¡Listo!" Sonreí triunfante. - Y por si no lo ha notado, estamos en una camioneta no en una limosina privada, como aquella vez.- me dijo dando énfasis en lo último.


Como me iba a decir eso, haciéndome recordar...
Bueno pero al menos ya está cayendo... Un poco más...

- Y tú no me recuerdes eso si no quieres que... - me detuve al propósito, me volví a morder el labio, lo miré y estaba boquiabierto, el brillo de sus ojos era el mismo, pero su resplandor más oscuro, moría de deseo. Arqueé una ceja, para invitarlo más a la imaginación y removerle los recuerdos. Era él quien no se iba a resistir ahora... Y no me equivoqué, estaba ardiendo de deseo contenido.
Bueno, al menos un día tendría que frustrarse un poco.

- oh, no importa.- dije después de mirar fugazmente a mi alrededor... sin darle importancia, como "resignada".

- ¡Maldito carro! - murmuró. Y yo reí triunfante en mi interior.

Robert me conocía a la perfección. No era necesario que articulemos palabra para expresar nuestros sentimientos, deseos y emociones. Fue desde siempre, desde que lo vi por primera vez, y así por toda la vida…
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Bueno, al menos durante el trayecto lo hice sufrir... un poquito.
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LLegamos al Hotell...

- ¿Que desean para cenar? - nos preguntó el encargado de la comida del hotel. Cada actor tenia la libertad de escoger si cenaba ahí, o en algún restaurante. Era de libre voluntad, y bueno yo ya tenía mi respuesta triviada.

- No se molesten. Pediremos servicio de habitación. - se adelantó en contestar Rob.
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"No tan rápido, robot"
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- No. Creo que hoy prefiero el buffette del Hotel. Tengo mucha hambre. - dije tranquilamente disimulando mi jugada, no pude evitar desviar mis ojos a su rostro, se le veía sorprendido, no por mi decisión de cenar en una mesa apartada del Restaurante, sino porque tendría que esperar por su "postre" un poco más, y yo sabiendo que me devoraba con la mirada, lo quería hacer sufrir un poquito más. Solo un poquito.

- No sé qué pretendes Stew.

Yo sonreí bajando la cabeza, lo volví a mirar de la manera más sensual posible, alcé una ceja y me mordí el labio inferior... Esto lo estaba volviendo loco, me lo demostraron sus ojos oscurecidos por el deseo...

- Para llegar al postre... Una buena cena es lo primordial. – sugerí.
Gruño. Y puso otra vez su carita de niño pequeño... Sabía cómo descontrolarme.

- Después, podemos hacer lo que quieras. En serio. - le acaricié su mentón. Yo lo deseaba tanto como él a mí... Pero quería hacerlo sufrir... Además él fue que dio la idea del "postre"... Que se acoja a las consecuencias.

...
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Después de una cena con amigos, si, con amigos, lo digo porque cuando estábamos en la mitad de la comida, llegaron los demás chicos del elenco, la cara de Tom era una caricatura, totalmente incrédula al vernos sentados ahí, parece que su mente había vagado por otros lares, por así decirlo, y supuso cosas que no eran. Bueno, No todavía.

Yo comí lo de siempre, pero fue Rob quien disfruto la variedad del buffette. Aunque, ya estábamos un poco incómodos, porque la mini cena de castigo se transformó en algo tedioso y largo... para ambos.
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Casi una hora después, entramos a la habitación, no tuve la necesidad de prender la luz, porque la luna se encargaba de iluminar el cuarto de una manera sombría y elegante, le daba un efecto romántico... Era inesperado como se confabulaba todo a nuestro favor.
Recorrí de inmediato el dormitorio con mi mirada para cerciorarme que todo lo que pedí este en su sitio. Mis ojos hicieron un leve esfuerzo aguzando la vista ya que las cortinas no estaban totalmente corridas, y la luz natural no alumbraba los estanterías.
Sólo pasaron unos cuantos segundos, no tuve tiempo de moverme ni asimilar nada, cuando me tensé al sentir sus manos que recorrían mi espalda delicadamente, podría haberlo detenido alegando alguna contrariedad, pero las necesidades de mi cuerpo no responden a mis pensamientos, era imposible sincronizarlos.

Y sabía que el mismo efecto de exaltación e ímpetu nacía en él... Nadie podría no inmutarse a tanta belleza natural provocada por el reflejo de la luna.

Me giré, y le respondí con una sonrisa, él me miró y deposito sus labios en los míos. Me besó de la manera que amaba, dulce y tierno primero hasta convertirlo en un beso apasionado, casi frenético. Agarré su cabello entre mis dedos, haciendo un puño y con mi mano izquierda acaricié su barbilla, sus mejillas...

- Espera. Olvide algo. - susurré, casi jadeando quitando su mano de mi cintura. Tenía que pararlo antes que desfallezca y pierda mi autocontrol.

- No... - sonó a desesperación

- Es solo un momento, hon. -

En la repisa, estaba lo que le había pedido a Ruth en la tarde: una botella de vino tinto Californiano con dos copas, cigarros, fresas y crema. Cogí el vino y lo posé en la mesa, Rob al verme, se acercó y me ayudo con la tarea de descorcharla.
Su rostro de sorpresa no cabía en él. Parece que este pequeño detalle, le elevó a un grado de excitación mayor.
Brindamos, el sabor dulce y semi seco del vino era exquisito, y sabia aun mucho mejor de los labios de mi novio. Era todo un deleite. Le di a probar con mis dedos una fresa bañada en crema batida... El simple hecho de hacer esto provocaba que mi sangre se me suba a la cara, y el calor sea insoportable. Era verdaderamente estimulante.


- ¿Te gusta?

- Como no tienes idea... –dijo después de coger sensualmente la fresa con su boca.
"Oh claro que la tenía, yo estaba igual..."

-Pero ahora es mi turno.

Volvió a besarme con desesperación, y el sabor mezclado del vino, la crema dulce y la ligera acidez de la fresa era fascinante... Desde ahora y siempre debía recordarme, que sería mi sabor preferido.

Debajo de mi camiseta, las yemas de sus dedos trazaban un camino por mi piel provocándome escalofríos. Sus manos dejaron de acariciar mi espalda, para posarse sutilmente en el dobladillo de mi polo, tocándome la cintura, quite mis manos de su cuerpo y levante los brazos... Y nos libramos de las molestas prendas.
 
El simple contacto de nuestras pieles desnudas encendieron nuestros sentidos, y todas nuestras terminaciones nerviosas cobraron vida.

Acercó su mano al cierre de mi pantalón, mientras que con la derecha jugaba con el broche de mi brasier... "Me está haciendo sufrir, él y sus malditas manos", y con un ágil movimiento se deshizo de él, cayendo al suelo. Hice lo mismo con sus jeans, acariciando cada centímetro de su anatomía desnuda, de pronto, sentí que dejaba el piso, como reflejo envolví mis piernas en su torso y gemimos al roce de caderas...


Me llevo cargada a la cama, depositándome suavemente en ella.
"No, esta noche es mía"

No dejé que continúe su labor, lo aparté de mí, y él se tensó. Podría disfrutar un poco más su vulnerabilidad pero ya no estaba en mi conciencia ni en mis sentidos. Antes que articule alguna palabra de queja, lo eché, y me puse a horcadas sobre él. Sonrío pícaramente.

Al sentarme encima de él, pude percibir sobre su bóxer lo excitado que estaba, y en un arrebato de lujuria empecé a mover mis caderas suavemente mientras abrazaba su cuello. El soltó un gemido, y trazó un camino de besos, desde mis labios, pasando por mi cuello, y deteniéndose en el nacimiento de mi pecho hasta tomarlos con su boca produciendo en mí innumerables espasmos y la sensación de hormigueo en la parta baja de mi vientre.

Quería más de él. Empecé a recorrer su pecho dejando besos de mariposa por todos lados, y besos húmedos por otras partes, aquellas que sabía que lo volvían loco. Volví a su boca y dejé que me bese a su antojo, la suavidad con que me tocaban sus labios era excitante, me conocía tan bien que dirigía sus caricias a mis zonas más sensibles.

Respondí arqueando un poco mi espalda, y rozando nuestras caderas sin tanta sutileza, incitándolo a más. Solo bastó ese movimiento para que la pasión nos embriagara y se desatase con fiereza. Nublada por el deseo, perdí un poco el control, y sin darme cuenta, estuve debajo de él.

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-Rob…-dije como un suspiro cuando deslizó sus manos hacia el sur a mi única prenda que llevaba puesta, cuando posó sus dedos en ella, una oleada de placer me recorrió el cuerpo. Apartó la tela, y queda desnuda ante él.

-Eres preciosa. -dijo entre besos, mirándome con amor y lujuria. Sus ojos estaban presos del deseo que nos embargaba. -Te amo. Más que a mi vida.-

Se acomodó entre mis muslos, y siguió besándome deliberadamente por mis senos con extrema devoción, fue depositando más besos húmedos hasta la parte baja de mi ombligo, me sentía tan deseada y amada, como si fuera la primera vez. Siempre que estaba con él, era especial, no importaba donde, ni cuando, él hacía magia en mí.

-Yo también te amo, para siempre. – respondí como pude, con el corazón palpitándome a mil, y con el sonrojo de excitación en mis mejillas. No sé cuánto tiempo estuvo desplegando besos y caricias en mí, pero sabía que estaba más que lista.

Se posicionó sobre mí, y se deslizó lentamente en mi interior haciéndome largar un gemido que lo apagó con sus labios. Era increíble como mi cuerpo se reconocía con el suyo, como dos piezas perfectas de un rompecabezas. Estábamos hecho el uno para el otro, no hay duda.

Me retorcía entre las sábanas a cada sensación de presión de su cuerpo sobre el mío, sus caderas se movían contra las mías, en perfecta sincronización, a un mismo ritmo, amaba sentir su respiración entrecortada en mi oído, era estimulante, sentí sus manos en mi cadera guiándolas al placer y las mías se aferraban a su cintura, atrayéndolo hacía mi, deseando que el momento durara para siempre.
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Pasó de mi cuello, a mi rostro, recorriendo con sus labios, mi nariz, mi mentón, y mis párpados, con tanta ternura como el momento lo ameritaba, y con tanta pasión como nuestros cuerpos aclamaba…

Otra ola de calor, pero más poderosa esta vez, me inundó y no fui capaz de pensar en más nada, solo en sentir el placer que se extendía por mi cuerpo.

Ahogamos nuestra euforia en los labios, saboreando con ternura y fascinación cada espasmo… cogí su rostro entre mis manos, limpiando unas leves gotas de sudor de su frente, juntamos nuestras narices manteniendo los ojos cerrados… él era perfecto. El momento era perfecto, y como siempre, quise implantarlo en mi memoria.

No sé cuantas veces más nos amamos esa noche, no era necesario contarlas, sólo sentir todo el amor que infundían nuestros corazones y cuerpos.
.….


...
...
..

..
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ROB - POV

El día siguiente, fue la misma rutina, acompañé a mi amor al set, no podía darme el gusto de no ir a verla. Además, todavía no confiaba completamente en Garrett. Él fue uno de los motivos por las que Tom llegó antes de tiempo a Canadá.

Cuando vi las fotos de Kris en un bar, con unas fans, y él; la quemazón que sentí en mi interior, me sofocaba; si ya de por sí me carcomían los celos al saber que mi Kris grabaría ésta película, ver esas fotos de ellos en un Pub, me trastornó.
Por eso, y gracias a Dios, Tom estaría en la misma película (después de convencerlo que sería un gran papel para él), así que, se enrumbó a Canadá, adelantando su llegada, teníamos una coartada para eso, y aunque no le creyeran, no me importaba, total, estaba furioso y hasta que no esté con ella, y la cuide por mí, no estaría tranquilo. Ya me habían dicho que Garrett estaba totalmente consciente de mis celos, pero tampoco me importaba, es más, creo que le servía como un stop.


Puedo sonar como un enfermo, pero Kris me ponía así… la amo tanto… que si me separo de ella, me iría a mi exilio personal donde todo sería oscuridad…
Suspiré y recordé lo que pasó esta tarde…
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..


*** Flash Back ***

- Anda a relajarte un rato, Rob. - me dijo dulcemente durante uno de los tantos recesos entre grabaciones. - Saldré hoy día tarde, las escenas del baile con los chicos, se nos están haciendo muy largas.
- Mmm... No lo sé. - claro que sabia porque no quería ir. Era obvio, ¿no?
- Puedes ir con Tom, y con Alexa. A la hora que acabo te doy el encuentro con Sam -
- ... - suspiré. Me dedicó una de sus tantas sonrisas. - Esta bien, pero no me divertiré. - volví a poner mi cara de "culpa", con un ligero puchero.
- Hahaha... Bob, ¡no pongas esa cara! ¡No me convencerás! Llevas 14 horas aquí, necesitas distraerte.
- Puedo pensar que no me quieres aquí. Es eso ¿verdad? - le pregunte con cierto temor, no sé que cara puse, pero suavizo su mirada y me acarició el mentón, disipando mis dudas.
- No tonto. - me dijo con ternura. - No es eso. Pero llevas muchas horas aquí, (sin decir días enteros y de corrido), y me preocupo, basta y sobre conmigo estresada y cansada para que tu también estés así. ¿Quien me recibirá y me dará fuerzas más tarde, en la noche?
- ... - respiré tranquilo. Me hechizaba sus ojos verdes, a tal punto que no podía negarme a nada. - Esta bien mi amor. Gracias por preocuparte por mí. - le agradecí sonriendo, se veía hermosa con aquel vestido de época, sólo que era muy escotado para su propia seguridad. Si fuera un poco más tapado... - Pero dime, ¿crees que ella quiera acompañarnos? - le pregunté dando en el clavo, porque según yo, la esposa de Sam no querrá salir con nosotros. - Quizá no...
- oh si claro que sí. Ya hable con Alexa. - arquee un ceja. - No creas que eres el único que toma sus... precauciones. - me sonrió maliciosamente.

Mi amor estaba celosa. No pude más y la bese.

Me separé de ella sonriendo, tome un mecho de su cabello y lo coloque detrás de su oreja, observe con intensidad sus delicadas facciones y sus labios...
Me estaba quedando sin cordura…

.
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***Fin Flash Back ***
...
..
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Y así fue cómo resulte sentado en un bar del viejo Montreal. Para llegar a éste, caminamos varias cuadras por unas calles adoquinadas, semejantes a las de Londres antiguo. Las construcciones eran todas de estilos clásicos con un toque de modernismo. Lo encontré interesante...
Nos faltaba poco para llegar a la zona de Bares y Pubs, cuando disipe en medio del bajo alumbrado público, unas chicas. Estaban sentadas en un muro bajo, en el exterior de un Bar, conversaban entre ellas, caminé de frente, pensando pasar desapercibido. Nos situamos a unos metros de ellas, Tom nos estaba haciendo reír, cuando de pronto sentí que me "atacaban" por detrás.

- Hola... Ehhh... Disculpa. - me dijo una chica de melena oscura, llevaba puesto un vestido negro, y tenía algo entre las manos.

- hey. - la saludé volviéndome hacia ella. me sorprendió un poco.

- ¡oh dios! - escuche decir a otra de las chicas, vestida con pantalones y camiseta.

- ¡Rob! ¿nos podríamos tomar una foto contigo? ¿Por favor? - me preguntaron casi al unísono. Estaban emocionadas, lo vi en sus ojos. Visualice bien lo que tenía entre sus dedos, era una cámara.

- ... Está bien... - les contesté, y ambas se turnaron para sacarse la foto, fueron muy amables, me preguntaron si me gustaba Montreal, que si la pasaba bien, y más cosas, no demoramos mucho y cuando ya se despedían, una de ellas soltó lo que quería decir desde hace rato.

- ¿es verdad que has venido a Montreal, sólo por K, para visitarla y estar con ella en las grabaciones de su nueva película? - me quede inmóvil, no se por cuanto tiempo, quizá unos segundos. Esta pregunta me tomo de sorpresa.

¿Así que eso era lo que se estaba diciendo allá afuera? ¿Esa es la información que se está manejando y no descansarían hasta conseguirla? No había rastros de interés malicioso en eso…
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Debí suponerlo. Y yo fui más tonto al contestar con la primera idea que se me vino a la cabeza. Estúpida idea.

- Si la he visto en el set. Quería mi DVD de "the runaways" firmado por ella. - les expliqué sin prisa. Mi idea no sonaba tan mal después de todo, pero seguía siendo estúpida e irreal.

- ¡oh! Bueno Rob. - note algunas risitas entre ellas, era lógico, lo que dije fue... ¿Como decirlo? ... Increíblemente estúpido. Como me decía Kris siempre, soy un mal mentiroso. - ¡Muchísimas gracias! Esta foto la guardare por siempre. - yo asentí sonriendo.
Se siente súper bien cuando haces feliz a una fan... No importa la edad ni el lugar, ellos son los que te hacen triunfar o no. Y estaba muy agradecido.

- ¿qué fue eso Robby? - me pregunto sarcásticamente Tom, me estaba jodiendo de ese modo. Pero no me importó. Así era él.

- Nada. - me encogí de hombros. Creo que metí la pata...pero era sólo un par de chicas. Además no pensábamos escondernos, pero dar información de más…

- ¿entramos? - le pregunté a Alex, ella asintió y cruzamos la puerta con los otros chicos.

..
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La noche ni bien empezaba en el Pub, y ya me parecía larga. Nuevamente sentí lo lejano que me encontraba de mi vida. La sensación de vacio es inexplicable. Pedí unas cervezas y traté de desviar mi atención a la amena conversación que estaban teniendo en mi mesa.

El Pub era no muy grande, de estilo rústico, las paredes recubiertas con piedra laja y mobiliario de madera.
Otras chicas más, unas cuatro o cinco, casi todas ellas rubias, se me acercaron sin vergüenza a pedirme fotos.

Querían un autógrafo, pero, ¿quien sale a un bar con lapicero y papel? Exacto. Nadie.

Al poco rato llegó Kris, y fue un alivio que nadie más se acercara, al parecer fue orden del dueño, ya que notaba un pequeño alboroto a las afueras del local. Alguien había dicho donde estábamos... ¿quizá las chicas de la foto?… En fin no importaba, tenía a la razón de mí existir frente a mí, estaba cansada, pero feliz; y yo era feliz con ella.
- Hey...

- ¡al fin llegaste!... - le dije abrazandola, y haciendole un sitio al lado mío. Todavia no comprendo, cómo mi corazón da un salto, cada vez que la miro, y la siento cerca. Es tan raro, pero a la vez fascinante. - ¿Te retrasaron mucho la escena?

- Fue insoportable... creo que Garrett debería tomar clases de baile intensivas.

- hahaha. - me carcajeé. no por el mal momento que paso mi Kris, sino porque él debió verse realmente estúpido. ¿se ve que no lo paso todavía, verdad?

- ¡No te rías! me estuvo pisando los pies a cada rato y yo tenia que aguantar... ¡imbecil! - exclamó K, prendiendo un cigarrillo, se le veía tan sexy así, con pelo recogido, dejandome ver su piel blanca y sedosa del cuello...y con un cigarro en sus labios...
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Si. definitivamente Sexy, y lo mejor es que era mía.
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La hubiera besado, pero... era dificil. Sam y su esposa estaban juntos, ellos sí podían expresar sus sentimientos con libertad, pero nosotros, no podíamos andar ni cogidos de la mano... era relativamente frustrante.

- Ya mi amor, más tarde te doy masajes, y te preparo algo para relajarte. ¿ok? - le dije, acariciandole la mejilla... pidiendo su atención.

- ¿lo que yo quiera? - alzó una ceja.

- ajam.

- mmmm... pues me gustan las fresas con crema. - me susurró al oído, prendiendome todos mis sentidos e instintos. podría jurar que hasta se mordió el labio...

- A sus órdenes... - me detuve. - pero esta vez será a mi manera. - comenté con voz ronca atrayendola más a mí, no me importaba si nos veían. Aspiré su perfume... tampoco sabía cómo hacía para que siempre huela endemoniadamente bien... la deseaba y mucho.

- No lo creo... ayer me descuide, pero hoy no será así. - concluyó con una sonrisa, y una mirada que invitaba a la imaginación.
Ahora sí se mordió el labio agachando la cabeza... era toda un ángel de la tentación. No me podría resistir... es más, no me quería resistir.

- Me volverás loco. - finalicé, acercando más mi cabeza a su cuello, para perderme en su aroma.
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Desde el primer momento que entre por esa puerta para hacer la audición hace ya 3 años, quede embelesado con tanta belleza, que superaba totalmente lo que yo había admirado tiempo atrás en fotografías... Y ese efecto irremediablemente encantador seguía enloqueciéndome cada vez más y más... y así sería hasta la eternidad.
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...
..
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Continuara..

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