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viernes, 5 de noviembre de 2010

Capitulo 4: Falling in Love for the Last Time

Falling in love for the last time -
(outtake)

Capitulo 4: Just I love you
(montreal - Agosto 2010)



KRIS - POV

Caminamos a paso lento por el jardín. El clima era espectacular, cálido, la vegetación que nos rodeaba era de un matiz verdoso impresionante, y las flores emitían su aroma inconfundible.
Los días pasados había estado por estos mismos jardines, pero no me percate de lo maravilloso que era.

A ver. Un momento. ¿Era yo? ¿O era uno de los efectos por estar al lado de Rob? Cuando él se encuentra cerca de mí todo cambia, disfruto cada instante, cada roce, y ¡hasta hago bromas! Dejo mi lado irónico atrás y florece el dulce y gracioso, el que pocos conocen...

Si. Definitivamente era él, y su deslumbrante efecto que te vuelve idiota.

- ¿cuantos días nos queda aquí? No habrá atrasos, ¿verdad? - me preguntó Bob tratando de ocultar su desesperación. Agacho su cabeza como un niño asustado, me ablando el corazón y solo quería abrazarlo para que se le pase sus miedos.

Podía entenderlo, yo también anhelaba terminar de grabar estas escenas lo mas antes posible, para poder regresar a L.A. a nuestra casa, pequeña pero hermosa, con las cosas justas para nosotros, y rodeado de arboles, y flores, ah si... Y un pequeño lago...

- No. - me sonreí. - termino en tres días, y esa misma noche si deseas regresamos a L.A. Estoy igual de ansiosa que tú por regresar a nuestra casa. ¿Te parece bien?
- sí y no.
- ¿si y no? - gruñí.
- ajam... Sí, estoy igual o más que tu de ansioso por regresar. Y No, porque viajaremos al día siguiente... Ya Steph se encargo de todo, además, quiero aprovechar nuestra última noche aquí en Montreal.

Viajar en un avión tantas horas, no es la mejor forma. Conozco otras. - dijo con una enorme sonrisa en su cara. Verlo tan feliz, me hacía morir de amor.

- oh... ¿será a tu manera? ¿Qué me prepararas como despedida? - pregunté con una mueca y arrugando la nariz. Sabía que nunca dejaría de sorprenderme.
- ¡Sip! Te irás a Argentina por una semana, y luego New Orleans, será demasiado tiempo sin ti. Tengo que aprovecharlo al máximo. - dio un suspiro y enlacé mis manos con las suyas.
- Es porque tú quieres. Ya te dije que podríamos hacer unas cuantas gestiones para que vayas... Además, me han dicho que Argentina, específicamente, al lugar donde iremos es hermoso y acogedor... - le dije mordiéndome el labio, lo miré expresándole mis ganas de que él viaje conmigo. Rob lo captó de inmediato como siempre.
- A ver Sra. Pattinson, ¿me está proponiendo que viajemos nuevamente a otro continente para pasar nuestra segunda luna de miel?
- ... - alce una ceja. - No suena mal. Sería perfecto. - volví a sonreír, ya había perdido la cuenta de las tantas veces que me había hecho sonreír hoy día. Me acerque más a su regazo y lo abracé. Todos mis sentidos se concentraron en sentir la dulce presión de su cuerpo sobre el mío. Quería más de él.

Como instinto, el me respondió al abrazo, apoyo su rostro en el hueco entre mi cabeza y mi clavícula e inspiro mi perfume...

- Delicioso...

..

Nos besamos nuevamente, estábamos tan alejados del grupo que pudimos dar rienda suelta a nuestros instintos, sus labios se juntaron moviéndose acompasadamente sobre los míos.
Sus manos se hundieron en mi piel conforme el beso se volvía mas intenso. Cuando se alejo para respirar, sentí que una parte de mi ya no estaba, lo necesitaba mas...
.

Rob y su efecto deslumbrante que te deja idiota. ¡Eso era! Y lo adoraba.
.
Todo esto se estaba volviendo tedioso. Las ganas de tirar todo a la basura se acrecentaban cada vez más. ¿Como iba a soportar existir sin R
ob a mi lado, cuando viaje a Argentina y México?

Si así nomas, mis ganas de no despegarme de su embriagador aliento, y de la textura suave de su cabello, me estaba matando.

Definitivamente, él tenía que ir conmigo. O al menos, que viaje después que yo. Todavía teníamos un poco más de una semana para charlar y llegar a un acuerdo.

- Yo también te amo. - le dije con el corazón palpitando a mil. Lo amaba y lo admiraba en todo sentido... Ahora confirmo lo que escribió William Wharton un día: para entrar en el cielo no es preciso morir, solo sentir amor.

...

..

.

ROB - POV

Caminamos de regreso por la misma senda después de pasar unos momentos solos. Fueron increíbles... Así como todos los ratos, incluso pequeños, que vivimos uno al lado del otro.

Nos soltamos de las manos instintivamente como era costumbre, sabíamos que los extras estaban informados de mi presencia, pero darles mas información, no era necesario.

- ¡chicos! ¿Donde han estado? Tenemos algo que decirles. - dijo Tom, haciéndome señas. Se me acercó tratando de quitarme mi cigarro.
- ¿Qué pasa Tommy? - me reí, y el gruñó, sabía que eso lo molestaba, y yo estaba de un humor estupendo.
- Maldito Stu. Todavía no me olvido de lo que hiciste. - dijo mi amor, con una de sus miradas que matan. Era obvio que aparentaba.

Me carcajeé. Parece que nos habíamos propuesto fastidiarle el día. En ese momento, Ruth también se acercó y nos ofreció botellas con agua, tome una de inmediato, pero Kris rechazó la suya.

- No en serio. Basta de bromas. ¿Quieres saber qué pasa? ¿O que te lo cuente John? - su tono de voz era serio.
- Prosigue.
- El periodista que los vio ayer en el restaurante lo público en una red social, se armo un alboroto mediático. Los paparazzis que están afuera no es nada con respecto a lo que se viene.
- Pero nadie confirmo nada, ¿o sí?
- Basta con la palabra de él. Al parecer es conocido aquí por la información confidencial que brinda.
- Sí. Nos atrevemos a pensar que periodistas locales ya estén filtrados por acá, en la espera de una foto o algo que los involucre sentimentalmente. - nos señaló. - Les queríamos contar esto antes, para que sean conscientes de lo que hacían, pero ustedes decidieron irse... - dijo Ruth en tono calmado, no parecía nerviosa,

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Debía ser porque no había fotos, ni prueba alguna, y la seguridad estaba por todos lados. Aunque me pareció que estaba al tanto de la decisión que tomamos con Kris, de no ocultarnos más.

- Demonios.
- ¿Estás segura? - pregunto Kris. Vi que se mordió el labio y se agestó bajando la cabeza.
- Si. Sabes como son las cosas, lo que ellos se enteran, nosotros también. - finalizó Ruth, hablo con mi amor unos segundos y se fue.
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Suspiré.
¡Rayos!
"Get off my dick"
.

Al fin y al cabo, resulto perfecto y acertado vestirme con ese polo. Me sacare la camisa, ya era hora de lucirlo, y dejar que aprecien claramente las letras color amarillo...
"Get off my dick"

¿Que estén filtrados por aquí? ¡Al diablo!

Yo estaba más que feliz con mi esposa al lado. Anoche lo habíamos comentado: estábamos hartos de escondernos.
Nunca hablaríamos a la prensa sobre esto, claro, NO hasta finalizar la saga, o quizá un tiempo después.

- Rob... - me llamó una voz suave, gire a verla, me miraba tiernamente, no había rastro de ansiedad ni preocupación. - ¿sabes lo que pienso?, ¿verdad?
- si mi amor. - me acerqué. -
.
"¡oh genial!" - me pareció escuchar con voz sarcástica, creo que fue Tom, porque a los segundos ya no estaba con nosotros. Miré alrededor y vi a las chicas de maquillaje y vestuario, seguro querían robarme a mi esposa, para arreglarla ya que era la hora de regresar a grabar. Pero no me importo...
.
- Nada ni nadie podrá malograrnos el día. Te lo aseguro.
- ... - me sonrió. - ¿qué pasaría si te beso ahorita?
- ... - Me acerqué más a ella, puse mi boca a la altura de su oído. - No me tientes Sra. Pattz, soy capaz de eso y mucho más. - Sentí una risita, también sonreí.
Se me vino a la cabeza miles de formas de demostrar que la amo... Pero...

Suspiré.

robstenmontreal5-1.jpg picture by lucycienta18_b
¡Como quisiera poder besarla sin que estén todos alrededor nuestro! ¡Como quisiera acariciar su rostro y perderme en su piel! ¡Muchas veces era relativamente frustrante!
¿Que tendrá este ángel que me vuelve loco, aturde mis sentidos, y descontrola mis actos?

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- Disculpen... Pero, Kristen es hora de retocarte el maquillaje y el peinado. Tienes que regresar a escena. - se separó a regañadientes de mí para girarse a contestar a las muchachas de cabello oscuro que le acababan de hablar.
"¡Demonios! ¡Tenían que interrumpir!"
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¿Acaso no ven que estamos ocupados? Bueno si, admito que estaban paradas un buen rato tratando de no mirarnos, y que era hora de regresar al set, pero no quería dejarla ir... Y menos con él.

Otro suspiro. "Garrett"

"Más le vale que se deje de mover las manos como si fueran tentáculos cada vez que agarra a mi Kris"

Me seria más fácil sino voy al set a verla grabar, pero me es inevitable. Mmmm... Creo que me estoy volviendo masoquista... Un león morboso y masoquista que cuida a su delicada y frágil oveja... Que familiar encuentro esta frase...
Sonreí.

- Está bien. - les dijo amablemente, pero de seguro maldiciendo por dentro. Se giro a verme y lo vi en sus ojos. - No tardo para ir juntos al Set, ¿de acuerdo Robot-Pattz? - soltó una risita.
- No lo olvidaras, ¿verdad? - le dije haciendo un puchero, claro que ni yo mismo me lo creía.
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Desde que Dakota lo menciono en el show de Oprah, no deja de molestarme. Y no por motivos extremadamente hormonales relacionados a mi "perfecto" aunque inexistente "sexy" cuerpo, sino porque decía que cada vez que me ponía celoso, me tensaba como un robot y salían chispas de mi mirada, capaz de acabar con quien se cruce.

- No. Nunca. Y ni lo intentaré. - concluyo con una risa más fuerte, que para mi opinión era una melodía.
- ¡oh shut up! - me reí con ella. -

Odio que el lobo ese tenga razón, pero debió haber sido irónico grabar la escena de la carpa, yo estaba más tenso que un robot y no tuve que actuar mucho. A mi amor le causaba gracia, hasta me lo recordaba al propósito cada vez que podía.

Vi a mi ángel irse... no era ni un minuto y mi cuerpo la extrañaba, y mi alma perdía su otra mitad... Era como un vacio profundo en mi corazón...

Podía ser exagerado, pero no. Cada día le doy mas forma a las palabras de Josiah G. Holland: "La más preciada posesión que puede tener un hombre en este mundo, es el corazón de una mujer".

No sé qué haría si no tuviera su corazón.
Pensándolo bien, creo que si iría a ese viaje... Argentina sería magnífica para nosotros.
...
...
...
..
.

KRIS - POV

Las nuevas escenas que grabé no fueron tan malas después de todo. Logre terminarlas rápido para alivio de mi Robot Pattz...

Aun pongo cara de babosa cuando veo la reacción de mi novio al escuchar ese apelativo... Se le ve tan vulnerable, como un niño asustado que me derrite el corazón, lo amo demasiado así. Yo solo me río e imagino, no, mejor dicho pienso y deseo de todo corazón que nuestro hijo sea como él...

A ver. Otro momentito, ¿dije eso? "Nuestro hijo..." Mmm... Sí, que bien suena... Muchas veces me pregunto ¿que pasara el día que Rob me vea de mama en la próxima película? Así como sus celos salen a flote en cada escena, de seguro que su instinto de padre también lo hará, y no será una simple actuación, será realidad... "Nuestra Futura Realidad"... No sé si voy a poder resistirme ante tanta ternura...
No, no creo que lo haga...
Suspiro.

"Si no hay duda, Rob y su efecto que te vuelve idiota".
..
.

robstenmontreal5.png picture by lucycienta18_b
En la tarde, salimos como de costumbre a los jardines. Otro receso pequeño pero intenso. Nos la pasamos riéndonos con los chicos, tanto como Rob y yo andábamos de excelente humor, y no era para menos. Caminamos un poco los dos solos, regresamos al sitio íntimo de la mañana, en fin, increíble.

Unas cuantas horas, y la luz de la luna reflejaba el cielo, éste estaba estrellado, genial para una cena romántica... Que interesante idea...

Cuando ya finalizaba las grabaciones con este vestuario que no me gusta para nada: blusa rosada, falda larga y cabello ondulado, pude notar a Ruth conversando con Rob. El estaba muy concentrado y puedo jurar que un poco ansioso; Algo pasaba, porque para que no llegue y fulmine a Garrett con la mirada... Ya es mucho.

Me despedí de mi compañero inmediatamente, y fui a verlos.

No dijeron nada del tema hasta que estuvimos en mi tráiler, mientras caminábamos, me iba despidiendo del resto, y conversando con Bob, le comenté sobre lo bello que estaba el cielo... A ver si ponía a trabajar su imaginación...

- ¿qué pasa? - les pregunté al fin, cuando me sentaba en uno de los muebles de mi tráiler. Estaba agotada.
- ¡yo les advertí! Pero no hacen caso... - exclamó mi publicista. Me mordí el labio no entendía nada.
- A ver, cálmate, si estas así no te entenderé. - me crucé de brazos y pase mis dedos por mi cabello. Era mi tic. - ¿Qué sucede? - volteé y miré a Rob, quería una respuesta.
- ok. - suspiró. - K, sabes que nosotros nos enteramos de las noticias al mismo tiempo que el resto de periodistas y revistas e incluso redes sociales, ¿verdad?
- si lo sé.
- Bueno, mañana a primera hora saldrán fotos de ustedes dos paseando, conversando, fumando y hablando cariñosamente, aquí en el Set.
- mierda. - la miré un rato que parecía eterno. Suspiré, y sin bajar la cabeza me dirigí a los brazos de mi novio. No me había equivocado, sus brazos eran mi refugio, podría vivir en ellos por la eternidad. Me abrazaron fuertemente, y sentí un cálido beso en mi nuca. - No importa Ruth. Ya lo sabes... eso no nos molesta más.
- Es cierto. Lo hemos conversado, no podemos condenarnos simplemente por el hecho de tener miedo a que nos vean. Estamos hartos. Haremos las cosas como siempre y trataremos de pasar desapercibidos todo lo que se pueda, pero habrá momentos que serán inevitables. - dijo mi amor con convicción, sin dejar de abrazarme ni un segundo, como dije, amo esa confianza que tiene frente a momentos tan importantes como éste. Fue muy intenso, y lo admiré.


.

¿Acaso podría pretender que sea más maravilloso de lo que ya es?
No. Así era perfecto.
.

- oh si... Les aseguro que habrá. - replicó, se detuvo un momento. - bueno K, así como me confiaste, veo que está decidido. Los dejo chicos, salimos en un rato, no tarden como en la mañana. - se despidió mi publicista, con una risita cómplice.
- okay. - hundí más mi cabeza en su pecho. Inhale nuevamente su loción, su esencia. - Gracias Rob, eso fue increíble.
- No me agradezcas nada, es la verdad. – me dio otro beso en la cabeza. Cogió mi rostro entre sus manos, y me miro a profundidad a los ojos. Me contuvieron sus esmeraldas llenas de ternura que destilaban intensidad. – Ahora Señorita, nos vamos ya.
- ¿Tan rápido?
- Ajam. Usted señorita me ha hecho mirar las estrellas de otro modo, y apreciar la noche con otros ojos. –se me escarapeló el cuerpo. Rob podía ser muy poético muchas veces, y sumándole su acento inglés, provocaba en mi, múltiples reacciones. –me he dado cuenta que tienes mucha razón, hoy podría ser una noche interesante y atractiva para dos personas que se aman.
- ¿qué propone Sr. Pattz? –le pregunté arqueando una ceja y mordiéndome los labios, sabía que eso le pondría las defensas bajas.
- Bueno, si haces eso de nuevo, no creo que lleguemos puntuales a la comida ni a nada de lo que estoy preparando.
- ¿Por qué?
- porque iré primero por mi postre. –me dijo con voz sexy y ronca de deseo atrayéndome hacia él. Entendí a qué se refería. Me besó sutilmente, enredé mis dedos en su cabello castaño, y nuestros cuerpos empalmaron a la perfección. Sus labios eran suaves y destilaban un sabor exquisito, podría vivir lo que me queda de vida besándolo.

No me importaba nada más en estos momentos, solo sentir la fuerza, y la pasión con la que nos estábamos besando. ¿Cómo es posible que un solo beso, te pueda llevar al cielo? ¿Qué
te haga sentir mil cosas a la vez, dejarte mareada y con deseos de sentirlo más cerca?
No sé.
Sólo sé, que esta noche, sería perfecta con la luz de la luna siendo testigo de ello.
..
.

"Un beso es un encantador truco creado por la naturaleza
para dejar de hablar cuando las palabras se vuelven superfluas."
Ingrid Bergman



CONTINUARA...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Capitulo 3: Falling in Love for the Last Time

Falling in love for the last time -
(outtake)

Capitulo 3: Never Think
(montreal - Agosto 2010)


KRIS - POV

- ¿Kris? - me pareció escuchar una voz a lo lejos. Estire un poco mi brazo involuntariamente y tope con algo. Era el hombro de Rob, de inmediato recordé la noche anterior, prácticamente no dormimos nada y solo conciliamos el sueño hasta pasada la madrugada.


Fue una noche mágica e intensa en todo sentido, que finalizó con nuestros cuerpos
enlazados, mirándonos con ternura, yo me dormí primero, pero puedo jurar que antes, Rob me acaricio el mentón, recorrió suavemente mi rostro con sus dedos y beso mis parpados, susurrando un "te amo".

Sonreí, tener su cuerpo desnudo al lado mío y aspirar su esencia envuelta en mis sabanas, no tenia precio.



- Kris. - volví a escuchar y esta vez la voz fue acompañada con un pequeño golpe, abrí un poco mis ojos. ¿Era mi imaginación? Y si así fuera, ¡en que mal momento quería actuar involuntariamente!

Diablos. ¡Actuar!

Abrí más los ojos, ya se filtraban unos rayos de sol por la ventana, y mi cuerpo no respondía como usualmente lo hacía para las grabaciones. Estaba cansada

Vi a mi novio con mayor claridad al lado mío... Dormía como un ángel, su cabello estaba con esa manera irremediablemente desordenada, el sol se reflejaba en su rostro, resaltando sus facciones y sus largas pestanas se veían más castañas de lo normal.

Una ola de calor me invadió de pies a cabeza, situándose mas en la parte baja de mi vientre, admirar tanta belleza era irresistiblemente delicioso y mi cuerpo lo sabía muy bien, a pesar de estar cansado.
Lo acepto: soy una loca enamorada en todos los sentidos humanos y celestiales posibles.

Si. "Incondicional e irrevocablemente enamorada de Robert Pattinson"

.

Volví a sonreír sin dejar de mirarlo y recordando que aquella frase de Bella Swan se había convertido en mi favorita.

Me acerque más a él, y recorrí su brazo jugando con mis dedos... Mis sentidos reaccionaron inmediatamente, enviándome pequeñas descargas eléctricas que recorrieron mi espalda y muslos...
Suspire, la desilusión surco mi rostro cuando me volví a dar cuenta que hoy tenía trabajo.

- ¿¡Kris! - ahora si lo escuche con claridad. Era Ruth, mi representante, debía estar pasando algo allá afuera para que me este tocando la puerta. ¡Quizá no hay grabaciones! Bueno sería una fantástica idea... Pero casi imposible, todo estaba ya organizado.

Me pare y me volví a vestir con el polo de Rob y unos bóxers. Me pase los dedos por el cabello tratando de peinarlos un poco.

- Hey Ruth. - le dije abriendo un poco la puerta, no la quería dejar pasar para que vea todo el desastre y desfile de ropas en el suelo.
- ¿sabes qué hora es? ¡Tenias que estar hace media hora abajo con el resto! - su tono de voz era serio y perturbante. Sabía que era un error mío haberme quedado dormida, y todo fue culpa de Rob.

"Una exquisita culpa que volvería a repetir una y mil veces más."

Quise sonreír... No me importaba tener que retrasarme o llegar tarde.

"Mmm... Si. Verdaderamente, estoy loca ya."

- Shit. Lo siento. Me quede dormida. - le dije haciendo una mueca de disculpa. - me doy una ducha y salgo. -

La ventaja de ser actor es que no debo preocuparme por el maquillaje, ni el peinado, solo bastaba darme una ducha y lista. Aunque así no fuera, podía prescindir de maquillaje, simplemente no me interesaba.

- okay. Deberías. Tienes 10 minutos para bajar. - seguía un poco seria, luego se le suavizo el rostro y note lo que traía sostenido entre manos. - no tienes tiempo para desayunar. Así que te traje unas donuts, y café. - me explico dando énfasis en lo último. - Supuse que lo necesitarías, y no me equivoque, ¡con esa cara que traes!
- oh gracias. Eres genial. - me desordene el cabello un poco ante su comentario, y fruncí el ceno como siempre lo hacía. Al parecer, después de todo, necesitaría maquillaje.
- el de acá es tuyo, doble. - señaló el café de la mano izquierda con un posa vaso. - y el otro es de Rob. -

Levante una ceja involuntariamente. No sé porque lo hice, quizá porque ella sabía que mi retraso era porque tuve una noche provechosa con mi novio. Aunque ella debió suponerlo, no lo veía mucho tiempo... O quizá porque no era necesario que se preocupe por traerle café a el... O porque la tuve demorando en la puerta… No sé.

Solo supe que debí poner el despertador. Pinche error mío.

- ok Ruth. Gracias, ya bajamos. - le dije esbozando una sonrisa y sosteniendo el paquete. Cerré la puerta y gire. Rob ya estaba levantado, me miraba con picardía.
..
.
.

Dejé el paquete en la mesa, me apoye en ella y tome unos sorbos de mi café, que bien se sentía… no hay nada tan placentero como el café en las mañanas.
No. Alto. Me equivoqué, SI hay algo mejor que eso, y lo tenía enfrente mío: mi Rob

- ¿te dije que te ves sexy así? ¿Con tus bóxers y mi polo? - me dijo acercándose a mí. Esa mirada me hechizaba.
- No hoy día. - le di un beso en el cuello como respuesta, mientras él me cogía de la cintura y me recostaba en la pared, rozándonos. Estaba fría, pero sus caricias me hicieron desapercibir eso en segundos.

Nos besamos muchísimo, de varias maneras posibles, suave, apasionada, frenética; y cuando tuvimos la necesidad de respirar nos separamos, creo que yo no era la única que se moría de deseo.

- Rob... - logre decir un poco agitada. - tengo que ir a bañarme. -
.
.

Mis labios pronunciaron por si solos aquellas palabras, porque mi cuerpo y mi mente seguían respondiendo a sus delicadas caricias. Conocía a mi novio muy bien, era extremadamente intenso y sabía a dónde llegaría todo esto.

Ya cuando su mano derecha acariciaba mi cintura desnuda, tomé aire, y suspiré adquiriendo fuerza para detenerlo, aunque si por mí fuera, no lo haría nunca.

- Rob... estoy atrasada.
- Si lo sé. Escuche a Ruth. Pero es tu culpa ser tan endemoniadamente sexy. - lo dijo de una manera tan sugestiva que casi me derrito en el instante.

Sonreí.

- ¿Te quedas, o vas conmigo? - pregunte inocentemente. Lo que mas quería era que el evite ver "esas" escenas.
- Definitivamente voy. -
- No tienes que hacerlo, hare solo escenas cortas... Bueno, tratare de hacerlas lo más rápido posible. - se lo dije con toda sinceridad. Las escenas con Garrett hoy, no eran tan fuertes.

Me mordí el labio y arrugué la nariz... Las escenas que haría en Argentina si lo serian...

- Kris, no quiero separarme de ti ni un minuto, mucho sufrí ya en Los Ángeles sin ti. No haré que nada ni nadie me arrebate estos momentos. Y si eso incluye esperarte 16 horas seguidas en un Set, lo haré.
- Esta bien. - le respondí como un susurro, ya sumergida en el mar verdoso cálido que era su mirada.
Menciono esas palabras con tanta fuerza y determinación, que lo admiré, pero también percibí un dejo de tristeza, por lo que no pude retarlo.

Sabia como había estado Rob los días que grababa en Budapest sin mi... Y sabía perfectamente como me sentí yo separada de él. Fue horrible, ni el teléfono ni nada podía cerrar la brecha de distancia emocional que nos perseguía...

Hasta que viajé a verlo... Y pude inhalar su embriagador aroma al abrazarlo... Me regreso a la vida...
Así que lo entendía perfectamente.

Le di un beso en los labios, y corrí al baño, sin darle oportunidad para que me atraiga más a él, y haga que me olvide del mundo, porque de seguro no me iba a resistir.
.

"Rob era una miel, extremadamente dulce, y atrayente de la cual me estaba volviendo adicta."

...
...
...
..
.
.

ROB - POV:

Salimos todos por la puerta trasera del hotel divididos por grupos.
Mi vida se iba en otro auto, una camioneta negra para ser más exactos, la acompañaban Sam, Garrett, y otras personas más.

"Garrett... Si aquel que dijo en una entrevista que estaba impresionado con MI esposa. Aquel que besaba y manoseaba a MI Kris a su antojo"
.

Ok. Es cierto que solo en la película pero... Me era inevitable confiar en él.
Yo iba con Tom, Luc, y otros, en otra camioneta, agradecí en mi fuero interno que mi hermano me acompañe, y creo que lo percibió así, porque distrajo y relajó mi mente nublada por los celos, ya que era capaz de coger la camioneta y apurar la marcha para llegar a su destino.
Podría considerarme sobreprotector. Si.

OK.

Lo admito, soy un celoso empedernido cuando se trataba de Kris. Mi Kris.

"¿Pero seré tan obvio? Unos dicen que si, otros, que lo normal... Y para mi amor, pasaba desapercibido..." - moví la cabeza de lado, ella siempre estaba cómoda y feliz a mi lado, y yo era el hombre más afortunado del planeta por tenerla...

Ella era mi mundo, su sonrisa el elixir que me da vida...
.
.

Salí de mis cavilaciones, y dirigí mi mirada a los paparazis. No eran muchos pero ya estaban cerca a la entrada de los estudios de grabación.
Las lunas polarizadas estaban a favor nuestro. Por el intenso control, duplicado en comparación al día anterior; iba a hacer imposible que se filtren, pero quien sabe, para ellos es todo posible.





Hasta ahorita no me habían visto, y si lo hacían, tenía un mensaje para ellos:
"Get Off My Dick"
- palabras impresas en mi camiseta gris oscuro, que compre hace poco, una ganga de los Beasties Boys.
Era nuestra manera de decirles a los paparazzis que nos dejen paz... Nos tenían hartos.
"Get Off My Dick"

Ya lo habíamos hablado y con Kris decidimos que si nos tomaban alguna foto, no nos afectaría, ¡al diablo con los ppzz!

Además ella le encantaba mi polo…
...
...
..
.



- ¡Oh danm it! - exclame controlando el volumen y tono de mi voz.


¡Mierda, mierda, mierda!


Ya habían pasado varias horas desde que ingresamos al set, tuve que esperar un poco mientras maquillaban, peinaban y alistaban a Kris para que entre en su papel de Marylou. Me gustaba verla con su cabello ondulado y rubio, le quedaba genial. Como no quería quitarle tiempo, me fui a esperarla con Tom y Garrett al Set.

Y ahí estaba yo, parado solo en un extremo mirando las grabaciones de una escena entre esposos un tanto privada; que por cierto se estaban demorando.

- Oh ¿what the hell!? – volvía a susurrar para mí totalmente ofuscado.
Otra vez hacía lo mismo. Pasar la mano por la cintura de MI esposa, y mirarla así, con cara de deseo y hambre, que se pronunció aún más, cuando ella le enrollo las piernas a su cuerpo... Estaban actuando, claro, ¡pero igual! No lo aguantaba.

Apreté mi puño y mi mandíbula, ahora la estaba besando... "¡Maldición! Solo yo puedo besarla..."

Lo mismo sentí cuando Tay hizo cucharita con Kris toda una tarde y mejor ni pienso en "el beso" de Bella y Jake... Porque me obligaba a acordarme de la estúpida y embobada cara de Lautner después de eso...

La más frustrante escena fue "la carpa", momento en el que, el lobo trataba de recordármelo casi al propósito en cada entrevista. Según él, le parecía muy gracioso ver mi cara llena de celos. Celos que ayudaron a que fluya todo tan natural en el set aquel día...

... Mire el reloj... Seguían demorando.
.

Kris se veía tan linda con ese vestuario, bueno en si toda la ropa le queda muy bien...
La blusa de seda le quedaba holgada, "Bien"
No le contorneaba su silueta tan fina. "Perfecto".
La falda era floja, no mostraba sus piernas. "Estupendo".

.

¿En serio decía yo todo esto?... ya sonaba como un enfermo celópata… Bueno si, lo admito, ella era mía y nadie más podría atreverse a verla con otros ojos. Y si había algún 'error' ahí… yo se los podía aclarar…

- ¡corten! - ¡quedó! - exclamaron. - Buen trabajo chicos... Nos vemos en el Set 5. - escuché decir con dificultad al director. Por fin se acababa esta angustia.

Ya me habían llegado rumores que los extra hablaban entre ellos, muchos no me habían visto todavía, y esperaban la oportunidad para hacerlo. Me habían dicho que el último comentario era yo, parado como una estatua en los Sets. Menos mal que no se les permitía celulares ni ningún otro aparato electrónico.

- Kris, creo que logramos una buena toma. Se nos estaba haciendo largo. - escuche la voz de Garrett. "Idiota"
- ya era hora. - le dijo mi amor. Se estaba arreglando la falda y la blusa.
- ¿Qué vas a hacer luego? - le preguntó. - "impertinente"
- Hola Garrett. - le dije tranquilamente. Creo que llegué a la hora precisa. - Hola mi amor. ¿Lista?
- Sí. Vámonos. – dijo con una pequeña sonrisa en los labios, y me miró dulcemente como siempre lo hace cuando nota en mi comportamiento algún signo de celos. Rodó los ojos, y se despidió de Garrett con la mano.

Me había resultado extremadamente difícil, casi agonizante no estar al lado de ella todo este tiempo, y ahora que la tenía conmigo, no iba a dejar que nada ni nadie se interponga.

Si. Era una celoso. Pero por Kris soy capaz de bajar luna y sol y estrellas, ella cambió mi aburrido mundo, y le dio vida a mi corazón.

Nunca la dejaría partir. Nunca.
…
..
.
..
.

KRIS - POV

Me quería reir de la cara que puso Garrett cuando Rob nos interrumpió. No era dificil ni ser un experto para descrifrar ese gesto de celos retenidos que mostraba mi novio. Tantas veces he visto ese rostro, y lo peor o mejor del caso, es que me gustaba, me sentia protegida, querida, segura.

Le sonreí, y haciendome la "enojada" rodé los ojos, y me despedí de Garrett.
Cuando ya me iba, lo vi que se quedaba parado solo, quizá hasta pensativo, él ya sabía que Rob era así... y si se atrevía a criticarme en mi delante, lo ignoraría, el no es nadie para que se meta en mi relación. Soy feliz así.

Salimos del Set, aparentemente no habia paparazzis infiltrados, todo estaba bajo control. y si hubiera alguno, ya estaba dicho:
"Get Off My Dick"

la camisera de Rob. que por cierto le quedaba muy bien, sus brazos estaban mas fuertes, su pecho mejor formado... ¡ya Kris! otra vez yo y mis ensoñaciones de medio día.
.

- hey chicos. - nos dijo, casi gritó Tom alzandonos la mano. Estaban reunidos un pequeño grupo cerca a los jardines.

Rob se sobreparó metros antes de llegar. y con firmeza se voltió a verme.
- ¿quieres ir con ellos? o ¿vamos a dar una vuelta? - me preguntó con cierta esperanza surcada en su rostro.

- ¡Vamos!. Estoy cansada, y prefiriria pasarla contigo. - y era verdad, vi mi cara en el espejo en la mañana y se notaba mis ojeras. gracias a un poco de maquillaje lograron ocultarlas, pero aún así, mi cuerpo pedía descanso. Y que mejor que pasarla con Rob, que me infundia tranquilidad, paz, y era mi protector. además, era obvio que él quería lo mismo. tantas horas parado mirandome grabar las escenas... habrá sido un martirio.

- estupendo. - con un ademán con la mano se "despidió" de Tom, Jeanne, y el resto. - Ellos entenderan.

Acercó su rostro muy cerca a mi cuello, inhale su locion que tanto amaba, ¿como era posible que un simple aroma pueda trasladarme a otro espacio, a otro recuerdo y producir en mi aquel exquisito escalofrío?. Era muy excitante.
- Si lo sé. - le dije sonriendo. Rob se acercó más a mi oído, rozo mi mentón. sabia que queria acariciar mi barbilla, yo tambien lo quería, pero sólo cogió mi mano a la altura de mi cintura. y no nos importó el resto.

- Te Amo Kris. - lo dijo sonriendo. yo seguia aspirando su aroma.
Como tantas otras veces que me decía "te amo", queria desfallecer, abandonar mis impulsos, y lanzarmele a sus brazos. Amaba que me dijera eso, amaba su acento inglés, amaba sus ojos verdes infundiendo ternura y amor a cada palabra.

- Yo tambien. Vamonos. - le dije sutilmente, casi como un susurro, porque si seguiamos así, éramos capaz de besarnos y mucho más en frente de todos. - Vamos a dar una vuelta.
...
...
..
.

Continuara...


Dudas y comentarios! ;)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tan Solo un Angel - oneshot

One Shot
(ganador 3er puesto Halloween Cullen Contest)


"Tan Solo un Angel"
(edward/bella)



- Toma. Se te cayó esto. - me dijo la voz dulce de un niño. Cuando alcé la mirada lo observé, tendría un par de años más que yo. Si no fuera porque me acababa de golpear las rodillas al caerme, y sentía el ardor de la herida vívidamente, podría haber pensado que él era un ángel.
- ohh... Gracias. - logré contestarle acercando la mano a mi calabaza de plástico, él me la tendía amablemente con una sonrisita torcida.
Sin exhibir el inminente motivo, comencé a respirar agitadamente, no estaba tratando de alarmar a nadie, pero me era inevitable no hacerlo. Mi hiperventilación... Solo la guardaba para momentos deslumbrantes y/o angustiosos, y éste merecía ser uno de ellos, aunque no estaba del todo consciente.
Cogí la calabaza, y la puse a un costado. Quizá estuve un rato en el suelo, porque todos los dulces que se encontraban desparramados en él, ya no estaban, en un segundo mi ángel los había recogido.
- ¡Ayyy! – grité al momento que hice el esfuerzo para levantarme. La herida me ardió más, y mis ojos se nublaron por el dolor, no me podía parar bien.
- ¿te duele mucho? - me preguntó agachándose hasta estar frente a mí, rodaron unas suaves lágrimas por mi mejilla. Pero eso no iba a detenerme, me las limpie con una mano y aclaré la mirada. Pude apreciar sus ojos verdes, brillantes como la esmeralda, su cabello era cobrizo y totalmente desordenado, y su rostro, no me había equivocado...era pálido, pero hermoso, facciones perfectas, todo un querubín.
En ese momento, descubrí, que a mis 13 años, podría admirar a alguien de una manera tan fortuita e intensa por primera vez en mi vida.
- Mi papá es médico, si quieres te llevo para que te examine. - siguió hablando mientras me observaba preocupado, y yo no articulaba palabra, era la primera vez que mi corazón no respondía a la lógica, no sabía que decir... Y eso lo puso aún más ansioso, lo noté, cuando frunció el ceño.
- Bells. ¿Qué te pasó? - irrumpió una voz familiar, la escuchaba a lo lejos...
De un momento a otro una sombra se poso a mi lado. Su melena oscura me dijo quien era. - tienes las pantis rotas, ¿quien te hizo esto? – quiso saber la voz.
- Nadie me hizo nada Jake, solo me caí. - dije de mala gana, él me había quitado el sueño perfecto... Seguro que espantó a mi ángel.
- ¿Fue él quien te tiro al suelo por pedir caramelos? Se ve que es mayor que nosotros. - se detuvo, y vi de quien hablaba, era él, entonces no había sido un sueño, después de todo. - Todos los años siempre nos encontramos con chicos como tú, que no entienden nuestras costumbres y se burlan de nosotros. Pero que le hayas hecho esto a Bells... - lo miro desafiante. Lo que más me sorprendió fue que el otro niño no se inmutaba para nada, pero si reprimía una sonrisa. Yo, por mi parte, no dejaba de mirarlo… él era… hipnotizante. - ¿Cuál es la broma? ¿De qué te ríes? - exigió saber.
- No… nada… sólo que te entiendo, me pasa igual con mi hermana.
- Ella…no es mi… -replicó Jake, se podía notar un ligero rubor en su tez morena, pero no siguió hablando más, se calló apretando un puño. - Vámonos Bells, ya Charlie nos espera en el auto, tenemos que regresar.
Mencionó con desesperación las últimas palabras, asió de mi hombro, y me llevó a paso rápido, no le importó que me ardían las rodillas, no me dejo ni siquiera despedirme, no me dejó decirle un adiós, o un "gracias", ¡no me dejó hacer nada!
Me enojé con él y conmigo misma, por mi falta de confianza ante situaciones como ésta.
Agaché mi cabeza, y, efectivamente mis pantis negras estaban rotas, y mi falda purpura rasgada, ¿cómo fue que me caí? no recuerdo nada, solo que sentí una ráfaga de aire fuerte, me sentí mareada, y terminé de rodillas en la calle, con mi calabaza con dulces a unos metros de mí, y mis "orejas" de gato en otra parte. ¡Que mal disfraz escogí para esta noche!
Volteé mi rostro, y lo vi todavía parado… mirándome, de pronto, su figura se iba perdiendo, se estaba haciendo borrosa, una neblina, como el humo se interpuso entre nosotros… sentía que mi corazón de niña no estaba soportando tremenda ironía del destino…
"no te vayas…" "por favor…"
Fue lo último que dije…
…..
….
…
..
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-¿Bella? - dijo una voz melodiosa, pero la sentía lejana. Abrí los párpados pausamente, acostumbrandome a la luz de la mañana.
Otra vez había tenido el mismo sueño, ¡no que va! ¡No era un sueño! Era una pesadilla con todas sus letras; aquella maldita pesadilla que me atormentaba desde hace 4 años, y se hacía cada vez más intensa por esta época.

Aquel día mi papá, Charlie; Jake, mi mejor amigo, y yo fuimos a Settle para recaudar fondos para el hospital de Forks, lugar donde vivo y amo a pesar de ser la ciudad más fría de los Estados Unidos. Aprovechamos que era Halloween, nos disfrazarnos y fuimos al barrio mas acaudalado de Settle para tocar puerta por puerta y pedir que por favor nos entreguen alguna donación, y también, claro está, caramelos. Puede parecer triviado, pero desde que tengo uso de razón, Charlie estuvo muy involucrado con las obras sociales, además, su rango de Policía, daba más presencia e intimidación a la causa.

Se nos había hecho muy tarde, y yo salía como loca de una inmensa casa, estaba muy contenta porque los señores habían accedido a completar el formulario de beneficiencia, y llenaron mi calabaza con dulces y golosinas para luego acariciar con mucha ternura mis orejas de gato... Nunca me senti mas avergonzada en mi vida, pero los entendía, ellos no tenían hijos, y se les notaba cierta añoranza al verme.
Cuando sali, pasó exactamente lo mismo que acabo de soñar, solo que con un pequeño detalle... No existia aquello nebulosa, sino gente y mas gente que aparecía mientras me alejaba, el niño me miró como queriendo decir algo, pero al no encontrar forma, se volteó y se dirigió a la casa de al lado... ¡Era el vecino de aquellos señores! Maldije en mi interior al estúpido lobo y a mi suerte... Si tan solo unos segundos más... Lo habría conocido...

Pero, ¿por qué mi sueño se distorsionaba? ¿Por qué tomaba un rumbo desastroso? ¿O es que acaso la luna nueva de aquel día habia hecho su magia en mi? ¿Habría sido el ambiente fantasmagorico de Halloween que habia conectado nuestras almas para despues disolverse como el humo? No tenía ninguna de esas respuestas. Sólo sé que es un martirio, y también sé que podría haber sido peor.

- ¡Bella! ¡Abre la maldita puerta! - gritó Alice del otro lado de mi habitación. Había olvidado por completo que hoy tenía que acompañarla a comprar a Port Angeles. El "sueño" me había dejado aturdida y nuevamente preocupada. Para entender un poco, leí mucho acerca de traumas infantiles y como repercutían en la vida adolescente y adulta al correr de los años, pero... Esto NO era para tanto...
.
Era muy extraño... Demasiado.
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- Ya voy, Alice. - dije abriéndole la puerta. Seguro que Charlie la hizo pasar de nuevo... o dejo la puerta sin llave. Tendré que hacer un intercambio de palabras con él. - ¿Pero qué te pasa? ¡Estaba durmiendo!
- ¡Oh! ¡No te enojes Belli Bells! - exclamó con su voz tan dulce y haciendo un puchero. - Pero no quería que te escapes, ni que inventes alguna excusa para no ir al instituto.
- ¿Tendria alternativa? –me encogí de hombros.
- Probablemente no... Igual te hubiera sacado de esa cama.
- ¡No me iba a escapar Alice! - exclamé sin paciencia. - Pero bueno, me rescataste de la misma pesadilla de todos los días. -acepté sin enfado. - Aunque ya debería estar advertida... Ayer hubo luna nueva, ¿verdad?
- No lo sé, pero podria preguntarle a Jasper. El tiene las cartas astrales; Desde que vino de México, no deja de hablarme de los efectos de la luna en el comportamiento de las personas... Es relativamente frustrante… - explicó desanimada. Alice era de las que prefiere mil veces perderse un descuento en D&G que asistir a alguna charla científica con su novio, pero aún así lo amaba y apoyaba. - ¿Sigues creyendo que la luna nueva te hace soñar con eso?
- Si. Creo que debería hablar con él... Unas cuantas preguntas… - comenté pensativa, tirándome el cabello hacia atrás.
- ¡Hoy no! Vistete que hubo cambios de planes. El idiota de mi hermano regresó ayer y ni siquiera tuvo la gracia de avisarme. Podria haberle hecho una fiesta. – finalizó Alice con un pequeño berrinche. No me sorprendía, ella era la reina de los caprichos.
- ¿Regresó ayer? Me dijiste que la otra semana retornaba de Chicago, pero sólo de visita. – arrugué la nariz haciendo más evidente mi confusión. - ¿Terminó la prepa?
- No, peor aún, quiere terminarla aquí, para luego inscribirse en la Universidad local. ¡Está loco! Con tantas oportunidades que tiene en Chicago, quiere venir aquí. ¿Puedes creerlo?
- ... - me encogi de hombros, frunciendo más el ceño. La universidad local no tenía nada malo, en mi caso, si ninguna Universidad del Norte me aceptaba, estaba decidida a estudiar aquí. - Es su decisión, Al. Quizá, lo desanime los inconvenientes de Forks, tu sabes, pasar de una gran ciudad a un pueblo, tiene sus consecuencias.
- Bueno, en fin. - hizo caso omiso a lo que dije. Realmente estaba enojada. - ¡Apurate! O llegaremos tarde a la primera clase. Luego, te rapto el resto del dia, y ¡vamos de Compras! - dijo lo ultimo dando saltitos, parecía un duende en navidad, mostrando una sonrisa hermosa y feliz. No me podía negar cuando hacía eso.
- ¡Maldita Luna! – exclamé riéndome. Puede parecer que mi vida era rara, con sueños y gente rara, pero me gustaba. Estaba rodeada de duendes, lobos y sueños sin resolver y no me importaba admitir que vivía toda una historia de miedo.
Alice Cullen, es mi mejor amiga, y creo que nadie podría entender nuestra amistad. Ella era bajita, cabello oscuro, y ojos miel. Era hermosa, y prototipo de chica popular y deseada. Nada que ver conmigo, yo era una caricatura de persona, porque mientras ella vestia con mini faldas, blusas entalladas, collares y ropa dolorosamente perfecta, yo amaba ponerme mis vaqueros y una polera. En serio, nadie podria entender que la magnifica Alice, era amiga de la sabelotodo Bella Swan.
Hace 3 años llegó a estudiar a la secundaria de Forks, porque su papá, jefe de médicos del hospital local, solicitó su traslado a esta ciudad. Tiene dos hermanos mayores, de los cuales me hablaba muchísimo, pero no los conozco en persona, puesto que ambos estudiaban en chicago, y justo hoy, estaban de vuelta. Esto la tenía irritada, no sé si era por la fiesta de bienvenida, o porque se quedaría uno de ellos a estudiar aquí. Era muy difícil leerle la mente a Alice, con ella nada es seguro…
- Te veo muy triste Bells. ¿Te dejó tan mal la pesadilla? – me preguntó Alice preocupada, mientras manejaba su carro descapotable rojo, rumbo al instituto.
- No. no es eso... – hice una pausa, y me agarré el cuello, como evocando algo. -lo que pasa, es que por estas fechas, perdí mi cadenita, el único recuerdo de mi abuelita Marie… sé que ya pasó mucho tiempo, pero, en pocos días será su cumpleaños, y me pone mal no tenerla conmigo. – suspiré, tanto la cadenita como el dije, eran de oro blanco, totalmente hermosos, había pasado de generación en generación, y decían que el mito que se centraba en ella, era un hechizo poderoso.
- oh Bella… es cierto… estaría igual que tú en momentos así. ¿Sigues sin recordar en dónde lo perdiste?
- No lo sé. No me había percatado de su ausencia hasta aquel día cuando regresé a mi casa después de pedir las donaciones en Seattle. Ignoro cuando lo perdí. – expliqué con una voz melancólica. Recordé con claridad: Aquel día, fue uno de los peores, pensé que nada iría bien hasta que encontré a mi ángel, bajo la luz de la luna nueva. Aquella noche de Halloween…
Cada vez que iba a Seattle, trataba de evocar el sitio exacto donde lo vi, pero era difícil… y bueno, digámoslo así, era una niña, no tenía libertad propiamente dicha, menos con Jacob detrás mío como un perro guardián y Charlie con su insignia de Policía restregándotela en la cara… me limitaba un poco… o quizá fue un sueño después de todo.
- ¡oh! Regreso Bells! Olvide algo en el carro. – me dijo Alice dando un saltito, para dirigirse a su descapotable danzando. Ya nos faltaba pocos pasos para llegar al hall de entrada del instituto.
- ¡Pero que diablos! - no pude terminar la maldita frase, porque no se cómo, una forma difusa me golpeó en el hombro, rozando lo restante de mi cuerpo, justo en el momento en que giraba para dirigirme a clase. Me tambaleé un poco, pero mis cosas no se salvaron, el golpe debilitó mi brazo, y todas mis cosas cayeron al suelo dispersándose. "¡Yo y mi diabolica torpeza!"
- Disculpa Bella, ¡voy atrasado! – gritó Tyler a varios metros, su voz se perdía con el viento de aquella mañana, pero trataba de disculparse de su error con mímicas. Lo miré con detenimiento. "Maldito Tyler".
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… ¿por qué no me aferré con fuerza a mis libros? ….Claro, por andar distraída.
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- Ten, se te cayó esto. - dijo una voz aterciopelada cortándome la ilación. Sonaba como una melodía. Yo estaba agachada recogiendo mis libros, sin inmutarme. No quise observarlo, porque sabía que me encontraría con alguna mirada turbia o malévola a punto de usar las palabras más burlonas e irónicas para describir mí torpeza. Como vio que no le hacía caso, se agachó conmigo, y con una agilidad única me alcanzó hasta el último bolígrafo.
- Gra... Gracias. - logre decir, el rubor de mis mejillas aumentó y sentí mi cara arder, fruncí el ceño, levanté la mirada y lo vi…
En ese instante conocí la perfección. Vi un rostro hermoso, perfilado a la luz del sol, cabello castaño con reflejos cobrizos, parecía salido de un cuento, era simplemente p.e.r.f.e.c.t.o. No me podia equivocar, esas esmeraldas brillantes no eran difíciles de olvidar, y menos, si las había apreciado esta mañana… en mis sueños. ¡Era él! Mi ángel.
Pestañé insistentemente como para saber si era un sueño o realidad. Tenía que cerciorarme que no estaba durmiendo, o peor aún, si el sol hacia jugadas con mis reflejos. Habían pasado 4 años, pero él seguía siendo fiel al recuerdo que llevo grabado en mi memoria.
- ¿Estas bien? – me preguntó con la misma sonrisa torcida que amaba en mis fantasías. - ¿te golpeaste? – y por segunda vez en mi vida, me quedé muda. Absorta en un delirio imposible. Si seguía así, sin respirar cada vez que lo viera, necesitaría andar con un inhalador.
…¿De dónde salió? ¿En dónde estuvo todo este tiempo? Mi cabeza hacía mil preguntas… y no tenía ninguna respuesta… no todavía.
- ¡Bella! Veo que conociste por fin a mi hermano. - me dijo Alice con voz chillona. "¿su hermano? ¿Aquel Dios griego era SU hermano?" - Edward, ella es mi mejor amiga, Bella Swan.
- Hola Bella. Un gusto conocerte. – me dijo con voz aterciopelada tendiéndome una mano. ¡Qué familiar se me hacía esta escena! Parecía un 'deja vu'. Parecía que estaba destinada a caerme al suelo, o lastimarme, para que él venga, me ayude, y me calme con esa sonrisa torcida deliciosa. - Alice me habló de ti.
A ver. Stop. ¿La duende le había hablado de mí? ¿La barbie de Forks me había mencionado en sus conversaciones? ¡Pero que carajos le pasaba a Alice! No me contó ni una sola vez… Aunque claro, eso no cambiaría las cosas… ahora se me retuerce la conciencia al haberme negado varias veces a ver su álbum familiar…
Si, cúlpenme, pero ¿quién pensaría que ahí se escondería el niño de mis pesadillas?
-Hola. –susurré. Me estaba preparando para tenderle la mano, y responder a su saludo, cuando lo apartaron de mí. Mejor dicho, lo halaron del hombro, y lo obligaron a voltear.
- Edward, ¿estas listo? – dijo una chica rubia, de la misma edad que él. Andaba tan sumergida en mi mente, que no vi cuando se acercó. Se paró frente a nosotras con inminente suficiencia, mostrando su belleza natural. Llevaba el pelo recogido en una coleta, lo que dejaba al descubierto su nívea piel. Vi como los otros chicos la recorrían con la mirada y ponían cara de babosos.
Al lado de Edward, eran la pareja perfecta, Barbie y Ken de carne y hueso. Me encogí de hombros, las personas hermosas estaban destinadas, y yo no tendría nunca una oportunidad.
– Hola Alice, no te pude saludar en la mañana, saliste rapidísimo. – dijo la rubia, volteó y me miró con cara de desprecio, y me saludó como si le doliera la garganta. –…Hola.
-Hola Tanya. –le dijo Alice echando fuego por la mirada, como si quisiera tirársele encima. Ya la había visto una vez… defendiendo a su Jasper.
-¿Nos vamos Edward? Me harté de esperarte en el carro, estoy muy cansada después de lo de ayer. – le dijo a mi ángel, cogiéndole del hombro, apretándolo, y dando muestras de un cariño mucho más profundo.
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"Si, era obvio, que algo pasaba entre ellos."
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Con unos simples movimientos de manos se fueron. Me dio la impresión que ella lo manejaba a su antojo, sino entonces ¿Por qué se lo llevó sin dejar que se despida como se debe?
Esa chica actuaba como si cualquiera le fuera a quitar a su perfecto novio. Como si él fuera capaz de mirar a otra teniéndola a ella. "Estúpida". La mirada de fastidio que me dirigió fue hiriente, pero como estoy acostumbrada a eso, no me afectó en absoluto.
-¿Quién era ella Alice? – pregunté camino a clase de Biología, me hacía la desentendida buscando unos papeles en mi folder. No quería causar un ataque de celos. ¿Dije "celos"? Bueno, Sí, aunque él tuviera dueña; durante 4 años, estuvo en mis sueños, y me siento tan dueña de él, a pesar que Edward no tenga ni la más mínima idea.
-… Tanya… se llama Tanya. Disculpa si no te la presenté… - me dijo agarrándose el mentón pensativa. – Creí que no la iba a traer… ¡tener el descaro de hacerlo!
Así que la rubia señorita perfecta se llamaba "Tanya"… el tono de voz que usó Alice para mencionármela, era de rabia, y la forma cómo la miró en el patio, y las demás señas que hizo, me dieron la idea que Yo no era la única que no la podía pasar. Era mucho más pesada que el quaker. Y eso era poco.
-Vamos Bella, entremos a clase, se nos hace tarde. – y me jaló del brazo fuertemente, totalmente eufórica. Yo no reaccioné, porque seguía en estado de shock. Tantas preguntas, sensaciones, desilusiones y desventajas. Por fin conozco a mi ángel de ensueños, ni siquiera era mío, pero sentí que ya me lo habían arrebatado.
…..
….
…
..
.
Pasaron tres meses, mi relación con Edward, era tranquila y frustrante. Nada diferente de la que tendrías con el hermano de tu mejor amiga. Se inscribió al instituto al día siguiente que lo vimos. Me encontraba con él todos los días, pero mi corazón daba un vuelco, cada vez que veía entrar su proporcionado cuerpo y su hermosa cabellera a clase de biología avanzada. Era tan perfecto e irresistible como el primer día que lo vi. Para mi mala y buena suerte, era la única clase que lo tenía sólo para mí, a mi lado, conversando despreocupadamente, riendo y admirando esa sonrisa dulce y sexy. Cuando salía de esa burbuja, regresaba todo a la normalidad, yo, con Alice y Jacob a mis espaldas, y él con su "perfecta" novia Tanya. Me daba un escozor desastroso al sólo mencionar y/o pensar en su nombre.
Todo esto se me complicaba, tenerlo tan cerca, amarlo, soñarlo todas las noches y no poder ni siquiera probar sus labios, acariciarle el cabello... o preguntarle si se acordaba de mí, de aquella niña tonta disfrazada de gato que un día de Halloween tropezó frente a su casa… y tener el valor de decirle que desde entonces, él se había convertido en mi ángel… Era mucho más que doloroso, pero ya estaba acostumbrada.
-¡Genial! – exclamé sarcásticamente. – ¡Justo hoy tenemos clase de gimnasia!-no se podía poner peor el día. Acababa de salir de tener una conversación muy productiva con Edward, cuando Tanya ya lo esperaba en la puerta de la clase con su mirada arrogante y soberbia. ¿Qué le pasaba a esa tarada? ¿No le bastaba tenerlo a sus pies?
Así como amaba Biología por las eminentes razones. También odiaba Gimnasia, y no sólo porque mi torpeza crecía llegando a un descontrol incalculable; Sino porque también vería a Jake, mi mejor amigo, mi perrito guardián. Cuando vivía lejos, en La Push, era mi apoyo, mi refugio, pero cuando su papa Billy vendió su taller de automóviles, y se trasladaron a Forks, todo cambió. Mi alma se tranquilizó al saber que podría contar con él en cualquier momento, pero lo que no supe ni pude adivinar, era que su adherencia y sobreprotección hacia mí se volvería casi enfermiza y sofocante.
-Vamos Bells, te prometo que hoy haré pareja contigo, y dejamos que Mike lo haga con Jake. Será divertido.
-Divertido para ti. Es insoportable ver a Jake queriendo sacarle los ojos a Mike, y sólo porque estuvimos saliendo un tiempo.
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Ok. Si. Explicación.
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Puedo parecer loca, o, en otras palabras, desequilibrada mental, ¿Qué hago yo saliendo con otro chico que no sea mi ángel? …. No me mal interpreten, pero salí con Mike Newton mucho antes de reencontrarme con Edward, la pasábamos bien, era divertido, pero un poco altanero, y para mi carácter, eso no va. Después de jurarle a Jacob, que él no me había hecho nada malo, termine con Mike. Y ahora… pensándolo bien, sería una forma efectiva para darle celos a Edward. Sería un arrebato mío, por supuesto, pero inútil… creo que el aludido ni se inmutaría. Tiene una barbie con él, ¿no? Para que querría una polipocket como yo.
Suspiré.
-¡Alice! ¡Ven aquí! – empecé a gritar como desquiciada al regresar del baño. Estaba parada en la segunda puerta del Gimnasio, cuando vi brillar a unos centímetros míos, algo que me pertenecía.
-¿Qué pasa Belli Bells? – se acercó dando brincos. –La profesora se quedó estúpida con tus gritos, es raro en ti.
-No me importa. ¡Mira!. La acabo de encontrar. ¿No es increíble? –le dije, le grité, le pregunté, ya ni sé que tono de voz usé, estaba completamente eufórica al tener entre mis manos la cadenita de mi abuelita. No la dejaba de tocar, estaba intacta, como si la hubieran limpiado esta mañana, como si la hubieran cuidado con devoción todo este tiempo. ¡Era épico!
-¿Cómo? ¿Qué? No entiendo… - me miraba desconcertada, bajo su rostro a mis manos, y miró la cadenita casi asustada. Quizá era porque mi comportamiento no era la usual.
-Es mi cadenita, ¡la que perdí hace años!
-¿Estás segura Bella? Quizá es otra.
- No. ¿Cómo se te ocurre? La he llevado puesta 10 años de mi vida. Cómo no la voy a reconocer, además tiene una letra "S", ¿lo ves? –me acerqué más a ella, y se lo enseñé. El oro blanco se mantenía perfecto. Era obvio, que la habían estado cuidando muy bien. - Es de Swan. ¡Es esa! No entiendo que hace aquí.
Y me golpeó la maldita realidad. ¿Qué hace mi cadena ahí? ¿Quién mierda se atrevió a cogérmela hace 4 años? ¿Quién era la que le sacaba lustre cada mañana?... ¿quién?
-Bella, no crees que alguna de las chicas la cogió del suelo hace 4 años, – me comentó Ali con voz sigilosa. – o quizá te lo robaron. – concluyó todavía asustada, pero menciono las últimas palabras como si le estuviera doliendo la barriga.
Puede que tenga razón, sería lógico y todo encajaría. Se percató que aún seguía en estado de shock, prosiguió.

-Quiero decir que la misma que la cogió, está o estuvo aquí.
- Ajam. Espera… - la detuve con un gesto, ella iba a continuar hablando, pero necesitaba que se calle, estaba recordando lo que pasó hace 4 años, en este mismo Gimnasio. - ¡Diablos! Ese día de Halloween, antes de ir a Seattle, estuve ayudando a las chicas a hacer los arreglos para la fiesta de la noche. Tuve un intercambio de palabras con Jessica y Victoria… mejor dicho, nos peleamos… por su culpa de esas idiotas, termine con un dolor de cabeza, que casi ni voy a Seattle. – terminé de hablar sintiendo un escalofrío. Si nunca hubiera ido a ese lugar, nunca lo hubiera conocido.
-quizá una de ellas lo cogió. – sonó tan segura como tan apenada.
- ¡Solo espérate que vaya y se lo refriegue en su cara! - hablé furiosa, seguía descontrolada. Alice me miraba aturdida, no podía descifrar sus gestos, baje la cabeza y volví a admirar mi cadenita... La furia que recorría mi cuerpo se iba apagando de a pocos...
Mi abuelita siempre me dijo que la cadena y su dije tenían un poder especial... Y empezaba a creerlo, me estaba controlando el carácter.
- Préstamela. - me pidió y se la di, la miro detenidamente, sus ojos se apagaron levemente, lo cual me resulto un poco extraño en ella... Pero la felicidad que había nacido en mi, era mayor e indescriptible. - Voltéate, te la voy a poner.
Cuando me recogí el cabello, para darle acceso a mi cuello, sentí una punzada propia del miedo... Pero ¿por qué?
Me la colocó y todo cambió, una sensación de calma y sosiego se apoderó de mis sentidos, de mi mente, y creo que hasta de mi alma. Era como si una parte de mi estuviera esperándola, se acoplara a ella perfectamente, pero mi otra mitad siguiera vacía...
¿Quizá era cierto que ésta reliquia escondía un poder mágico? Mi abuelita me prometió que nunca me la quitase, porque perdería el hechizo de protegerme y quedaría a la deriva, a no ser que la misma cadena, escoja a mi protector o protectora, creando un lazo indestructible.
Muchas veces, amaba escuchar esta historia, pero fui creciendo y creciendo, y la encontraba vaga, sin fundamento, y se intensificó más cuando la perdí...
Pero obviando todo esto, ya la tenía de vuelta... Y eso era lo único que importaba... Por ahora.
…..
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…
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Podrían pensar que soy una masoquista, por haber aguantado ya, seis meses de mi vida al lado de Edward, y sin poder hacer nada, pero creo que tengo que admitirlo, me conformaba con ser su amiga, a no tenerlo en mi vida. Pero gracias al poder de mi cadena, me armaba más y más de valor, para decirle toda la verdad, y aunque quedara frente a él como una idiota sentimentalona, al menos hubiera valido la pena.
Un día, tuve que ir a la sala de profesores, tenía que recoger unas fichas de escritores británicos, cuando escuche pasos fuertes y rápidos, y se movían como si estuvieran formando un alboroto.
- ¡Óyeme! - escuche gritar. La voz era de Jacob. Me apresuré para llegar a ver el motivo de su enojo. - Te lo vuelvo a decir, ¡Deja de hacer lo que estás haciendo! - volvió a gritar con rudeza. Usando su fuerza extremadamente bruta, jalo del brazo a Edward y lo tiro a los lockers, haciendo un ruido alarmante.
- Quizá, sea tuyo, pero no eres dueño de lo que yo haga o deje de hacer.
- Eres tan cínico... No estamos hablando de cualquier cosa.
- Lo sé. Yo nunca dije que era cualquier cosa, eso lo has dicho tú. -lo corrigió.
- Te crees listo, ¿no? - lo dejo de aprisionar, retiro su cuerpo hacia atrás, y empezó a dar vueltas sobre su sitio, podría asegurar que era para incitarlo a usar la defensa. Un juego típico de idiotas. - Desde que te vi supe que me darías muchos problemas... No sé cómo, pero lo supe.
- Podría decir lo mismo. Tú tampoco eres de mi agrado. - respondió calmadamente Edward arreglándose la camisa. Su voz era tan seria como su mirada. Pero para sorpresa mía, no contraatacó a su agresor. Eso irritaría a cualquiera...
- ¡Arrogante desde el primer día! ... Óyeme, que quede claro algo. - le dijo Jake acercándose a él, vi que lo apuntaba con un dedo, su mirada estaba encolerizada. - Si veo que repites lo que has hecho hoy, tendrás que verte no solo conmigo... Nadie se mete con algo mío y sale bien...
- ¡Jake! ¡Para ya! - grité desesperada. No pude esperar a más. Jacob lo estaba atacando sin motivo, sé de lo que él es capaz, y me aterrorizó la sola idea de que mi perfecto ángel salga dañado.
Jake estaba siendo un pedante y odioso, y Edward todo un caballero...
- No sé qué cosa te habrá quitado o te habrá hecho Jake, pero no es motivo para verter toda tu frustración en él. - le espeté, interponiéndome entre ellos.
- No te metas Bells...
- ¡Ya está bueno! Vámonos. - le dirigí una mirada de odio. Esto no se lo perdonaría tan fácilmente. Comportarse como un bruto, como un animal.
- Pe...Pero... - me volteé, ignorando su disculpa. Era increíble que conmigo se le achiquen los ojos y se comporte como un lobo asustado.
- Discúlpalo Edward... - logré pronunciar sintiendo como se me acumulaba la sangre en mis mejillas... Lo de siempre cada vez que lo miraba. - Nos vemos.
Ni llegué a voltear, cuando su mano agarró fuertemente mi brazo, el cálido roce me dejo perpleja. Lo miré con sinceridad, y vergüenza, como si yo fuera culpable... Aprecié sus ojos verdes, eran dos mares esmeraldas destilando tranquilidad a pesar de haber vivido momentos perturbadores, sus facciones de su rostro me dejaron idiota... Por un segundo creí que me acariciaría el mentón...
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Tranquila Isabella... Solo son reflejos estúpidos tuyos...El tiene novia...
.
- No te disculpes por él. No es tu culpa, Bella. - me dijo con aquella voz aterciopelada suya, tan sexy, seductora, sutil... Si no era capaz de controlar mis impulsos la próxima vez que me hable así, juro, que no me responsabilizo de mí.
.
No puedo creer que Yo esté diciendo esto sin descaro… esa cadena, está sacando lo mejor y peor de mí, sin duda.
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Intensifico su roce, y yo quería desfallecer, ¿Qué efecto tendría en mí este chico que me estaba volviendo loca, completamente loca?
- Vámonos. - me dijo Jake en tono demandante. Más que una sugerencia, parecía una orden... Su mirada era la misma, como si destilara sangre. ¿Pero qué le pasa? ¿Con qué poder se atrevía a hablarme asi? Tenía que hablar urgente con él... podía aguantarle muchos defectos, pero esto, NO. Yo no era su juguete ni nada parecido...
-Adiós, Ed. – caminé unos metros, y volteé a verlo… me era inevitable no hacerlo, y sufrí otro "dejá vu"…. Él me quería decir algo, y no había forma humana de hacerlo.
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"¡Oh diablos! Andaba tan apenada nuevamente porque volví a perder mi cadenita, que no me percaté que a la salida de clase, estaba esperándome la duende con cara de haber conseguido el último bolso de GUCCI.
-¡Belli, Bells, Bellita! ¿De qué te disfrazaras en mi fiesta de Halloween?
-Alice, faltan 2 semanas para eso… ¿tengo que hacerlo? – le pregunté frunciendo el ceño, no me gustaban las fiestas, y menos una donde tenga que disfrazarme, era más que suficiente todas las vergüenzas que pasé de niña.
-¿y? Yo ya tengo comprado todo. Desde las guirnaldas, las telarañas, los esqueletos, hasta las calabazas andantes, la piñata llena de calaveras, sangre por todos lados, brujas, vampiros…
-¡ok! Basta. Entendí. –si no la cortaba se volvía imparable. -¿podría encargarme del ponche?
-ni hablar. Puedes desempolvar tus orejas de gato. –lo dijo soltando un risita.
-Ni se te ocurra Alice Cullen.
-En serio de qué quieres disfrazarte, te consigo lo que me pidas.
-Está bien. Seré una Maceta. ¿Feliz?
-Ni un poquito.
-ok. Seré la mujer invisible. ¿Te gusta más? –arqueé una ceja.
- No seas tonta, déjame todo a mí. Te apuesto que te encantará"
Y aquí estaba yo, un 31 de Octubre, parada en el jardín de los Cullen, pensando mil formas de escaparme… o mejor, dos mil formas de matar a Alice. ¡Para qué dejé en sus manos mi disfraz! O peor, ¡No sé cómo accedí a vestirme asi!
- ¡Estas preciosa Bells! El disfraz te queda perfecto. - me dijo Jasper.
- Lo dices sólo porque tu novia lo compró... Tu SI estas muy bien vestido de Dr. Drácula... Al menos no pasas vergüenza como yo. -¿Quién en su sano juicio se vestiría como una hada? Con un vestidito blanco ceñido al cuerpo, unas extensiones de cabello castaños... súmenle a eso una varita y un antifaz blanco con piedras incrustadas que brillaban a metros de distancias... Estarían como yo... Con ganas de acabar con Alice Cullen...
- ...Puedo confirmar que Ali tiene buen gusto. - se acomodo la capa. Arregle mi coleta y mire a mí alrededor, y note los ojos curiosos de todos...
- ¿En dónde está la barbie? Quiero matarla y dejarla peor que Morticia.
- Quizá este arriba...o terminando de arreglar los ataúdes, ¿sabías que los llenó de ponche?
- Espérate a que veas las calabazas sangrientas... En serio, yo que tu, tendría cuidado antes de entrar a la cocina, hay calderos con crema viscosa por todos lados... - le comenté poniendo mi mejor cara de susto. Quería reírme al ver el rostro estupefacto de Jasper. - Y ni te digo de las telarañas... Solo cuida tu trasero.
Subí las gradas riéndome, Jasper podía ser tan inteligente como ingenuo. Recorrí el segundo piso hasta llegar a un mezanine, la enana no estaba por ningún lado. El antifaz ya me incomodaba, y las extensiones peor; era tan irritante obedecer sus órdenes. "No te lo saques hasta que sean las doce" ¿acaso creía que era cenicienta?
- Ven Tanya, quiero hablarte. - me dijo la voz que tanto amaba. Pero un ratito, ¿Tanya? ¿Por qué me dice Tanya?
- no te hagas la que no escuchas. Tenemos este tema pendiente desde hace tiempo. - Yo seguía inmóvil. ¿Por qué Edward hablaba asi? Lo noté serio y frio, como sin ningún sentimiento surgiera al mencionar aquel nombre...
- ¡Ven! No te harás la tonta. - me jalo del brazo y me llevo a una sala intima a penas iluminada. Me alejé lo más que pude de él, para evitar su mirada. - Tanya, esto no da para más. Sabias a que te enfrentabas cuando me seguiste hasta Forks. Te dije que no lo hagas... Pero no me hiciste caso, solo empeoraste mi situación y la de ella. - dijo de golpe. El me estaba equivocando con su perfecta Tanya... Eso quiere decir que... Alice me usó a su antojo, decidió sobre mí, y me vistió igual que la barbie Malibú... Y yo fui una tonta al caer... ¡Cómo no darme cuenta cuando vi las extensiones!
- ¿No dirás nada? - se paró y se apoyó contra la pared cruzado de brazos. - tú y tus estúpidos silencios... - me paré, no podía estar escuchando esto, no era mi incumbencia... crucé la habitación obviando sus comentarios, pero me detuve al escuchar mi nombre. -No huyas Tanya, tú sabías que YO amo a Bella desde que la vi...
¿Edward dijo que me amaba? ¿A mí? ¿A la sabelotodo y torpe Bella Swan? Mi corazón me dijo que hacer, y corrí hacia él, tenía el derecho de hacerlo, era mi necesidad de existir...
Lo bese cándidamente y me sentí desfallecer, sus labios eran tan suaves, su aliento a menta era delicioso, y su loción varonil incitaba a más. Le cogí el rostro y volví a besarlo con intensidad, con todo el amor contenido que tenia. Lo sentí confundido.
Me despegue de él y salí corriendo escaleras arriba, tenía que encerrarme en el baño, tenía que llorar y desfogar... Podría resultar fácil decirle que también lo amaba, pero, ¿con qué cara? Había estado callada ocultando mi identidad, no fui sincera, él me odiaría.
Salí del baño, dispuesta a ir al cuarto de Alice y cambiarme, me iría cuanto antes de la casa, ya lo había jodido demasiado.
- si no salías en 5 minutos más, tiraba esa puerta... Bella. – dijo lo último como un susurro.
- Yo... Edward... Yo...
- Ven conmigo. - me dijo, su mirada perdida me asustaba. Tenía miedo de lo qué me podría decir por ser tan descarada y mal mentirosa. - Bella... Es hora que hablemos seriamente.
- Edward, discúlpame, no quise escuchar... Te lo juro, te confundiste...
- No. No te disculpes, sino fuera por mi hermana, nunca hubiera sido capaz de forzar la verdad... Te la hubiera dicho a medias, porque tengo miedo de que me odies.
- ¿Odiarte? ¿Por qué? Tú deberías odiarme...
- Te haré una pregunta, que debí hacerlo el primer día que te vi en el instituto... - hizo una pausa, respiró y exhaló profundamente. - ¿me recuerdas? ¿Te acuerdas de mí? ¿De aquel chiquillo que te ayudo a recoger tus dulces cuando te caíste?
- ¿que? - pregunté aturdida. La noticia me cayó como un balde de agua fría.
- Por favor Bella, dime que si... Desde ese día te tengo grabado en mi mente, esperé que regreses a preguntar por tu cadenita que se te cayó, pero nunca lo hiciste... Así que la guarde como un obsequio del cielo, por enviarme un ángel como tú.
- ¿Mi cadena…? ¿Tú? ¿Por qué? – no dije nada coherente.
- cuando Jake te llevó, no me dio tiempo de decirte que tu cadena se había caído, estaba roto el broche, lo arreglé y lo usé cada día de mi vida... Pensaba que nunca te vería de nuevo, hasta que mi hermana me enseñó tus fotos... Cuando te reconocí, supe que era el destino, y me puedes tomar de loco, pero sentí arder la cadena sobre mi pecho, como si reaccionara a tu nombre, a tu presencia. Fue increíble... Desde ese día supe que hacer, venir a Forks a verte, buscarte y ganarme tu cariño.
- ... - no pude mencionar nada, esta declaración me dejo estupefacta, ¿era real? ¿O era un juego de mi subconsciente? No podía permitirme una jugada asi... Era un broma de... - Tanya...
- Tanya es mi prima. Se autonombro mi novia cuando éramos unos críos, me siguió furiosa tratando de convencerme de regresar a Chicago. Nunca pensé que sería tan posesiva y estúpida... Alice se enojó demasiado cuando llegué con ella a la casa... Me dijo que era un idiota por hacerte esto.
- ¿Alice sabia todo?
- Si. Desde que me enseñó tus fotos... Y también sabía lo de la cadenita... Y ahí me odiaras... No quise devolvértela, no había forma de hacerlo, discúlpame, fui egoísta... Hasta que un día, te fui a ver al Gimnasio, y no comprendo cómo se me cayó la cadena del cuello... No me di cuenta hasta unas horas después... Alice me conto que estuviste feliz, pero casi me degolla por haberla puesto en aprietos... No le gusta mentir...
- ¡pues que buena mentirosa que es! ¡Hacerme todo esto! ¡Callarse cuanto tiempo! ¿Sabías que tenía pesadillas? ¿Sabías que soñaba contigo siempre? Y en Halloween ¡era insoportable!...
- Perdóname Bella, pero eso no debió pasar. Sólo que… no puedo estar lejos de ti... Siento que debo protegerte, cuidarte y amarte por siempre... Es como si aquella noche de Halloween me hubieras hechizado con tus ojos, tu mirada aturdida me partía el alma... Te veías tan frágil e indefensa... - se acerco a mí, y con la yema de sus dedos acarició mi frente, mi nariz, mis mejillas y mis labios, cerré mis ojos y una sensación de paz atacó mi cuerpo. - Me estaba muriendo por dentro al no poder tocarte. Me moría de celos al ver como Jake te abrazaba, te cuidaba y te defendía, deseaba con todo mi corazón ser él, ser tu novio...
- Jake no es mi novio... Nunca lo fue.- le respondí temblando, mi corazón palpitaba muy fuerte, podía sentir la sangre en mis mejillas... Acercó sus manos a su cuello y me enseñó mi cadenita. La que había perdido nuevamente hace unos meses.
- Es como magia... Regresó a mí sin haberlo pedido, sin haberlo imaginado. - me miró sonriendo. - ese día que me viste hablando con Jake.
- Casi te mata...
- Lo corrijo, cuando casi acabo con Jake... - volvió a sonreír torcidamente. Amaba esa efecto deslumbrante. - me vio "espiándote"... Y bueno sabes el resto... Te defendió con furia, cuando interviniste, se te cayó la cadena... Te lo quería devolver... Pero la sentía tan mía... – lo dijo avergonzado.
- Sé a lo que te refieres. Tenerla es como si una parte de tu alma, de tu corazón estuviera completa, pero la otra...vacía. Es la magia que hay en ella. - concluí sonriente. Estaba entendiendo todo a la perfección.
- ¿Magia? - pregunto arqueando una ceja.
- Si. Magia. Ella me llevo a ti, ella te trajo hacia mí, y ella te escogió. Solo a tu lado puedo ser feliz y sentirme completa. Tú eres mi ángel guardián, mi protector...
- ... - sonrió complacido, los rasgos de seriedad y pesadumbres se borraron de su perfecto rostro. - Y tú eres mi hada, haces mis sueños realidad, estando contigo puedo sentir como brilla mi corazón.
Me agarro sutilmente de la cintura, y me besó. Por fin pude saborear completamente sus labios, y acariciar ese cabello desordenado que adoraba...
No podía creer que la leyenda que me contó mi abuelita, un día de Halloween hace 8 años era cierta. Aquella medallita tenia poderes sobre naturales, era la encargada de darme felicidad y amor, y fue la responsable de haberme llevado hacia él, hacia mi ángel, no sólo una, sino dos noches de Halloween…

Me hizo sufrir, en sueños y pesadillas, pero no me importaba ya, había sido el precio que tuve que pagar para llegar a la gloria. Desde ahora iríamos juntos a donde nos lleve nuestros corazones hechizados, bajo la bendición de un poderoso talismán… recordando siempre, que la magia, los hechizos, el amor y el destino existen…

Y sobre todo tendré a mi corazón y mi ángel protector por siempre...
...Hasta la eternidad.
¿Para que mas?

FIN